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Temperatura en el remolque — Calor, frío y ventilación durante el viaje

La gestión de la temperatura dentro del remolque es uno de los aspectos de seguridad más importantes del transporte equino y también uno de los más subestimados. El estrés térmico durante el viaje puede afectar gravemente la salud del caballo.

El calor: el mayor riesgo en verano

En verano, el interior de un remolque mal ventilado puede alcanzar temperaturas de 40-50°C en pocos minutos con el sol directo. El caballo tolera mal el calor excesivo: su sistema de termorregulación (principalmente por sudoración y respiración) tiene límites. Los signos de estrés por calor durante el viaje incluyen sudoración excesiva, respiración rápida y superficial, letargia, y en casos graves, golpe de calor con riesgo vital.

Ventilación en verano

La ventilación es la clave: abrir todas las ventilaciones y rejillas del remolque, asegurarse de que el flujo de aire llega hasta donde está el caballo, y evitar viajar en las horas de más calor (12-17h en verano). En viajes largos con mucho calor, parar en zonas sombreadas, ofrecer agua fresca al caballo y mojar el cuello y las extremidades con agua fría reduce eficazmente la temperatura corporal.

El frío en invierno

En invierno el riesgo es el contrario: el caballo sudado tras el trabajo puede enfriarse bruscamente en un remolque frío. La manta de viaje adecuada (ligera para un caballo que suda, más gruesa para días muy fríos) es fundamental. Sin embargo, no cerrar demasiado la ventilación: la acumulación de humedad del aliento del caballo puede ser tan perjudicial como el frío si no hay circulación de aire.

Agua durante el viaje

En viajes de más de 4-6 horas, el caballo debe tener acceso a agua. En los descansos obligatorios (cada 8 horas de viaje según la normativa europea), ofrecer agua fresca es obligatorio. Algunos propietarios añaden electrolitos al agua del viaje para compensar las pérdidas por sudoración.