Peso: la ventaja principal del aluminio
Un remolque de 2 plazas en aluminio pesa entre 800 y 1.100 kg en vacío; el mismo modelo en acero pesa entre 1.100 y 1.500 kg. La diferencia de 300-400 kg tiene tres consecuencias prácticas: el vehículo tractor necesita menos potencia para el mismo rendimiento, el consumo de combustible es un 8-15 % menor en carretera y la carga útil disponible para los caballos y el equipamiento es mayor (con remolque de aluminio puedes llevar caballos más grandes sin sobrepasar la MMA).
Durabilidad: el acero gana en resistencia
El acero galvanizado es más resistente a los golpes e impactos que el aluminio. Si un panel de aluminio recibe un golpe fuerte (en una maniobra o contra una barrera), se deforma sin romperse pero la reparación es más cara y difícil que la del acero. El acero se puede soldar y reparar en cualquier taller; las reparaciones del aluminio requieren soldadores especializados en aluminio (más escasos y más caros). El remolque de acero galvanizado en buenas condiciones puede durar 30-40 años sin óxido estructural; el de aluminio dura igual de bien pero sin el riesgo de oxidación.
Mantenimiento: el aluminio es más fácil
El aluminio no se oxida: no necesita inspección anual de la pintura ni tratamiento anticorrosión en zonas de rozadura. El acero galvanizado es resistente pero si el galvanizado se daña en un golpe, la zona expuesta empieza a oxidarse. El mantenimiento del acero requiere revisión semestral de la pintura y retoque puntual de las zonas con arañazos o golpes. El aluminio solo necesita lavado periódico y revisión de las juntas y sellados.
Precio: el acero es más económico
Un remolque de 2 plazas en acero cuesta entre 5.000 y 10.000 € nuevo; el mismo modelo en aluminio cuesta entre 8.000 y 15.000 €. La diferencia de precio se amorntiza con el tiempo gracias al menor consumo de combustible y al menor mantenimiento, pero el desembolso inicial es significativamente mayor para el aluminio. En el mercado de segunda mano, los remolques de aluminio mantienen mejor su valor: un remolque de aluminio de 10 años en buen estado puede valer el 50-60 % de su precio nuevo, frente al 30-40 % del acero.
¿Cuál elegir?
Elige aluminio si: haces muchos kilómetros al año (más de 5.000 km), vives en una zona húmeda o costera (el aluminio es inmune a la corrosión salina), tienes un vehículo tractor con capacidad de arrastre ajustada, o buscas un remolque de alta gama que mantenga su valor de reventa. Elige acero si: tu presupuesto es limitado, haces pocos kilómetros al año, tienes fácil acceso a reparaciones en un taller de soldadura convencional, o prefieres pagar menos por tener más capacidad de carga y reparabilidad sencilla.