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Fiebre de transporte en caballos (shipping fever): síntomas, causas y prevención

La fiebre de transporte (shipping fever en inglés) es una neumonía de tipo pleuropneumonía que puede desarrollarse en caballos después de viajes largos. Es una de las complicaciones médicas más graves del transporte equino y puede poner en riesgo la vida del animal si no se detecta y trata a tiempo.

Qué es la fiebre de transporte y por qué ocurre

La fiebre de transporte es una infección bacteriana del sistema respiratorio inferior (pulmones y pleura) que se desarrolla típicamente entre las 12 y las 96 horas después de un viaje largo. La combinación de estrés, fatiga, inmunosupresión temporal, dificultad para drenar las secreciones respiratorias (porque el caballo lleva la cabeza elevada durante horas), deshidratación de las mucosas respiratorias y exposición a patógenos de los otros caballos del remolque crea las condiciones perfectas para que bacterias como Streptococcus equi, Pasteurella multocida o Actinobacillus colonicen el tracto respiratorio inferior.

Síntomas de la fiebre de transporte

Los síntomas aparecen típicamente entre 12 horas y 4 días después del viaje. Busca activamente estos signos en las 48-72 horas posteriores a cualquier viaje de más de 6 horas: fiebre (temperatura rectal superior a 38,5 °C), falta de apetito, letargia o depresión, secreción nasal purulenta o serosa en ambas fosas nasales, tos productiva, y en casos avanzados, disnea (dificultad para respirar), postura de «cuello extendido» para respirar y sonidos anómalos a la auscultación pulmonar. La presencia de fiebre tras un viaje largo es siempre una señal de alarma que requiere atención veterinaria inmediata.

Prevención: las medidas más eficaces

Las medidas preventivas más eficaces son: permitir que el caballo lleve la cabeza libre para bajarla durante el viaje (los caballos que viajan con la cabeza atada alta tienen mayor incidencia de shipping fever), hacer paradas cada 4-5 horas para que el caballo pueda bajar la cabeza y drenar las secreciones, mantener una buena hidratación durante y después del viaje, reducir el estrés del transporte (menos estrés, menos inmunosupresión), y en caballos muy susceptibles o en viajes de más de 24 horas, el veterinario puede valorar la administración preventiva de antibióticos.