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Alfalfa para caballos — Beneficios, riesgos y dosis correcta

La alfalfa es el alimento más polarizado del mundo ecuestre: para unos propietarios es el superalimento que transforma a sus caballos, para otros es la culpable de todos los problemas. La realidad, como casi siempre, está en el punto medio: la alfalfa es un forraje excelente en las situaciones correctas y potencialmente problemática en las incorrectas.

Composición de la alfalfa y por qué es diferente al heno de gramíneas

La alfalfa es una leguminosa, no una gramínea. Su perfil nutricional es muy diferente: proteína bruta del 16-20% (vs 8-12% de las gramíneas), calcio del 1,2-1,4% (vs 0,3-0,5%), menor energía fermentable en el intestino grueso y mayor digestibilidad en el intestino delgado. Es naturalmente más rica en lisina (el aminoácido limitante del caballo) que cualquier gramínea. Esta composición la hace ideal para ciertos propósitos y problemas si se da en la dosis correcta.

Beneficios reales de la alfalfa

Los beneficios más documentados son: como tampón gástrico natural (la alfalfa tiene mayor capacidad tampón que las gramíneas, lo que reduce el daño ácido sobre la mucosa gástrica; una pequeña cantidad de alfalfa dada antes del trabajo ayuda a proteger el estómago), como fuente de proteína de calidad para caballos con mal topline, yeguas en lactación y potros en crecimiento, como complemento del heno de gramíneas para mejorar la palatabilidad de la dieta y como fuente de calcio en dietas desequilibradas con exceso de fósforo.

Riesgos de la alfalfa en exceso

Dada en exceso, la alfalfa puede generar problemas: el exceso de proteína produce más amoniaco en el intestino y orina, lo que aumenta el olor del box y puede irritar las vías respiratorias en boxes mal ventilados. El exceso de calcio (con ratio Ca:P demasiado alta) puede interferir con la absorción de fósforo, zinc y magnesio. El alto contenido en calcio no es un problema para la mayoría de los caballos adultos, pero sí puede serlo en caballos jóvenes con necesidades altas de fósforo. Para caballos con problemas renales (poco frecuente en équidos pero existente), el exceso proteico es perjudicial.

La alfalfa y el caballo 'caliente': ¿verdad o mito?

El mito de que 'la alfalfa pone caliente al caballo' se repite constantemente en las cuadras. La realidad nutricional: la alfalfa no tiene más almidón (el factor que produce excitabilidad) que el heno de gramíneas. Lo que sí tiene es más energía metabolizable, y si un caballo está sobrealimentado energéticamente (independientemente de si la fuente es alfalfa o pienso de cereal), puede mostrarse más activo. El 'efecto caliente' de la alfalfa es en realidad el efecto del exceso de energía de la dieta total, no un efecto específico de la alfalfa.

Cómo dar alfalfa correctamente en la dieta

La forma más práctica de incorporar alfalfa es como un 20-30% del forraje total (mezclado con heno de gramíneas) o como la dosis de 'tampón gástrico' previa al trabajo (un puñado de alfalfa —unos 200-400 g— dado 20-30 minutos antes de la sesión de entrenamiento protege la mucosa gástrica de la acidez durante el ejercicio). La alfalfa en pellets o en cubo remojado es más práctica para dosis pequeñas. La alfalfa en bala requiere gestión de la calidad (que no tenga polvo, moho ni plástico contaminante del empacado).