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Protocolo de vuelta al trabajo tras una lesión en el caballo

La vuelta al trabajo tras una lesión es el periodo más crítico de la rehabilitación. Hacerlo demasiado pronto o de forma incorrecta puede provocar una recaída que alargue mucho el tiempo de recuperación total.

El principio fundamental: escuchar al tejido

El tejido lesionado (tendón, ligamento, hueso, músculo) cicatriza en fases con características mecánicas diferentes. Durante la fase de cicatrización activa, el tejido nuevo es menos resistente que el original y vulnerable a la sobrecarga. El aumento de la carga debe ser gradual para que el tejido madure y se remodele. Los controles veterinarios periódicos (generalmente ecografías cada 6-8 semanas para lesiones de tejidos blandos) son la forma más objetiva de verificar si la cicatrización avanza bien y si es seguro incrementar la carga.

Fase 1: trabajo en mano al paso

Tras el período de reposo absoluto indicado por el veterinario, la mayoría de los protocolos comienzan con paseo en mano (sin jinete) por terreno plano y firme: 10-15 minutos al día los primeros días, incrementando gradualmente a 30-45 minutos a lo largo de 4-6 semanas. El paso activa la circulación, mantiene la flexibilidad articular y estimula la remodelación del tejido sin la sobrecarga del jinete.

Fase 2: paso montado

Cuando el veterinario autoriza el trabajo montado, se comienza exclusivamente al paso y en línea recta (los círculos aumentan la carga lateral sobre tendones y ligamentos). Los primeros días, 15-20 minutos al paso; gradualmente se aumenta el tiempo y se introducen curvas amplias antes de hacer círculos.

Fase 3: trote y galope

La introducción del trote y luego del galope debe hacerse con el visto bueno del veterinario basado en el resultado de la última ecografía de control. Se comienza con intervalos cortos de trote en línea recta, aumentando progresivamente la duración y el grado de curvatura antes de permitir el trabajo de arena completo. El galope es lo último en introducirse.

Señales de recaída

Durante todo el proceso de rehabilitación, hay que vigilar: aumento del calor local en la zona lesionada tras el ejercicio, engrosamiento visible en comparación con el miembro contralateral, cojera aunque sea leve en los días de trabajo, o cambio en la actitud del caballo (más resistente, menos activo). Cualquiera de estas señales justifica detener el trabajo y contactar con el veterinario.