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Ultrasonidos terapéuticos en caballos — Cómo funcionan y en qué lesiones son útiles

Los ultrasonidos terapéuticos son una de las herramientas de fisioterapia más consolidadas en la rehabilitación equina. No hay que confundirlos con la ecografía diagnóstica (que usa ultrasonidos para ver las estructuras internas): aquí el objetivo es usar la energía acústica de alta frecuencia para estimular la recuperación del tejido dañado.

Cómo funcionan los ultrasonidos terapéuticos en fisioterapia equina

Los ultrasonidos terapéuticos emiten ondas sonoras de alta frecuencia (entre 1 y 3 MHz) que penetran en los tejidos hasta varios centímetros de profundidad. Su efecto sobre el tejido es doble: un efecto térmico (producen calor en los tejidos profundos, aumentando la temperatura local entre 1 y 4 grados, lo que mejora la elasticidad del colágeno y la circulación local) y un efecto no térmico o mecánico (la vibración celular estimula la actividad de los fibroblastos, mejora la síntesis de colágeno y acelera las fases de reparación tisular). En modo pulsado predomina el efecto mecánico sin calentamiento significativo, lo que lo hace más seguro en fases agudas o sobre zonas muy inflamadas.

Para qué lesiones se usan en caballos

Los ultrasonidos terapéuticos tienen buena evidencia de eficacia en: tendinitis crónica (especialmente del tendón flexor digital superficial), desmitis del ligamento suspensorio, fibrosis muscular postraumática, tejido cicatricial excesivo que limita la movilidad, bursitis crónicas y lesiones de la cápsula articular. En la fase aguda de una tendinitis (primeras 72 horas), los ultrasonidos en modo térmico no deben usarse porque el calentamiento puede empeorar la inflamación: se usa el modo pulsado a baja intensidad o se espera a la fase subaguda. La indicación específica la marca el fisioterapeuta equino según la fase de la lesión y la localización.

Cómo se aplica el tratamiento de ultrasonidos en caballos

El fisioterapeuta aplica un gel conductor en la zona a tratar (imprescindible para la transmisión de las ondas, ya que el aire bloquea completamente el ultrasonido) y desplaza el cabezal del equipo en movimientos lentos y circulares sobre la zona. La sesión dura habitualmente entre 5 y 15 minutos según la extensión del área tratada. Para el acceso a zonas difíciles (flexores, suspensorio) se requiere rasurado previo del pelo en la zona. El protocolo habitual es de 3-5 sesiones semanales durante 3-6 semanas, con ecografía de control al final para objetivar la respuesta del tejido.

Cuándo los ultrasonidos no son adecuados

Existen contraindicaciones claras para los ultrasonidos terapéuticos: no se aplican sobre zonas con tumores conocidos, sobre hueso en crecimiento en potros (epífisis abiertas), directamente sobre articulaciones con implantes metálicos, sobre tejido isquémico o con circulación muy comprometida, ni sobre el útero en yeguas preñadas. Tampoco se aplican directamente sobre heridas abiertas activas. El fisioterapeuta equino es quien determina si el caso es adecuado para este tratamiento.

Diferencia entre ultrasonidos terapéuticos y ecografía diagnóstica

La confusión entre los dos usos del ultrasonido es frecuente. La ecografía diagnóstica usa frecuencias más altas (5-15 MHz), potencias muy bajas y el objetivo es generar imagen de las estructuras. Los ultrasonidos terapéuticos usan frecuencias más bajas (1-3 MHz) y potencias más altas con el objetivo de producir efecto biológico en el tejido. Son equipos completamente diferentes y no intercambiables. Para saber el estado de una lesión tendinosa necesitas la ecografía diagnóstica; para tratarla, los ultrasonidos terapéuticos.