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Hongos en la piel del caballo — Tiña, síntomas, tratamiento y contagio al jinete

Los hongos en la piel del caballo son más frecuentes de lo que muchos propietarios creen, especialmente al final del invierno y en primavera, cuando el pelo mojado y la temperatura templada crean las condiciones perfectas para la proliferación fúngica. Y sí: la tiña equina puede contagiarse a las personas. Saber reconocerla y tratarla a tiempo es esencial.

Qué son los hongos cutáneos en caballos: dermatofitosis

La infección fúngica de la piel en caballos se llama dermatofitosis o tiña equina. Los agentes causales más frecuentes son Trichophyton equinum (el más específico de caballos), Trichophyton verrucosum y Microsporum gypseum. Estos hongos invaden los pelos y la capa superficial de la piel (estrato córneo), alimentándose de queratina. La infección se transmite por contacto directo entre animales o a través de material compartido (equipos, cinchas, sudaderos, cepillos, guantes). Las esporas son muy resistentes en el ambiente y pueden sobrevivir meses en el material de cuadra.

Síntomas y aspecto de la tiña equina

Las lesiones típicas de dermatofitosis en caballos son: zonas circulares de pelo erizado o caído, que al principio parecen costras pequeñas similares a caspa adherida al pelo. Con el tiempo la zona central pierde pelo y queda una superficie escamosa, con pequeñas costras grisáceas o marrones. Las lesiones son inicialmente indoloras, aunque en fases avanzadas puede haber picor o inflamación leve. La distribución más frecuente es en zonas de roce: bajo la silla, bajo la cincha, en el lomo, en el cuello y en la cara. En potros la distribución puede ser más generalizada. No hay fiebre ni afectación sistémica en casos no complicados.

Cómo se diferencia de otras dermatosis equinas

La tiña puede confundirse con la alopecia por hipersensibilidad al Culicoides (dermatitis estival), con el muge (pero este afecta cuartillas y talones, no el lomo), o con quemaduras de sol en caballos de piel clara. La diferencia clave es la forma circular de las lesiones y la localización en zonas de roce. Para confirmar el diagnóstico, el veterinario puede hacer un cultivo micológico de pelos de la zona afectada, aunque en la mayoría de los casos el diagnóstico es clínico por el aspecto y la distribución de las lesiones.

Tratamiento antifúngico en caballos

El tratamiento de la tiña equina es tópico en la mayoría de los casos. Los productos más eficaces son: champús o sprays con enilconazol (el antifúngico de referencia en équidos, activo frente a los dermatofitos más frecuentes), champús con miconazol o ketoconazol (disponibles en veterinaria), soluciones de natamicina. El protocolo habitual consiste en limpiar bien la zona afectada retirando las costras, aplicar el antifúngico dos veces por semana durante 3-4 semanas, y extender el tratamiento a todo el cuerpo en casos generalizados. En casos graves o resistentes puede ser necesaria la medicación sistémica (griseofulvina oral o itraconazol) bajo prescripción veterinaria.

El riesgo de contagio al jinete: cómo protegerse

La tiña equina es zoonótica: puede contagiarse a las personas. El jinete puede infectarse al manejar el caballo o al usar el mismo material de cuadra. En humanos la tiña se manifiesta como una lesión circular rojiza con borde escamoso activo y centro más claro. Si detectas lesiones en tu piel después de manipular a un caballo con tiña, consulta a tu médico de cabecera: el tratamiento antifúngico tópico (clotrimazol, terbinafina) es eficaz y rápido. Para prevenir el contagio: usa guantes al tratar al caballo infectado, no compartas cepillos ni equipos entre caballos mientras dure la infección, desinfecta el material con solución de enilconazol, lava los sudaderos y cinchas a alta temperatura.

Cómo evitar que los hongos se propaguen en la cuadra

Una vez detectada la tiña en un caballo, la medida más importante es el aislamiento preventivo: no compartir equipos, cepillos, mantas ni material de cuadra con el resto de los caballos. Desinfectar el box con productos fungicidas. Revisar todos los caballos de la cuadra para detectar lesiones incipientes. Los caballos con inmunosupresión (enfermedad crónica, estrés, malnutrición) son los más susceptibles y los primeros en mostrar síntomas si el hongo está presente en el ambiente.