Qué es la dermatitis estival y qué la causa
La dermatitis estival equina (DEE) es una reacción alérgica de hipersensibilidad tipo I (mediada por IgE) a la saliva de los mosquitos del género Culicoides (también llamados jejenes, bobos o mosquitos picadores). Cuando el Culicoides pica al caballo sensibilizado, la saliva del insecto desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que produce un picor intensísimo. Los caballos de cualquier raza pueden verse afectados, aunque hay mayor prevalencia en caballos de origen islandés, árabe, friestón y algunas razas ibéricas. Una vez sensibilizado, el caballo lo será de por vida: no se "cura" de la alergia, solo se controla.
Síntomas: cómo reconocer la hipersensibilidad al Culicoides
Los síntomas son muy característicos y estacionales: aparecen en primavera, se intensifican en verano y otoño, y mejoran en invierno cuando el Culicoides no está activo. El picor intenso lleva al caballo a frotarse contra todo lo que encuentra: la crinera y la base de la cola son las zonas más afectadas, seguidas del vientre, el pecho y los ijares. El resultado es pelo arrancado, piel engrosada, descamación, costras y en casos graves heridas abiertas por el frotamiento. El caballo puede estar inquieto, irritable y perder condición por el estrés crónico del picor.
Tratamiento médico de la dermatitis estival
El tratamiento busca controlar la inflamación y el picor, no curar la alergia. Las opciones más utilizadas son: corticoides de corta acción (prednisolona oral o dexametasona inyectable) durante los picos de picor, que reducen la respuesta inflamatoria de forma eficaz pero no pueden usarse de forma continua por sus efectos secundarios; antihistamínicos (hidroxizina, difenhidramina), con eficacia más variable en caballos que en humanos; inmunoterapia específica (vacunas de desensibilización frente al antígeno de Culicoides), que puede reducir la sensibilidad del caballo a largo plazo aunque con respuesta variable; champús y cremas con hidrocortisona tópica para las lesiones de la piel.
Medidas de manejo: la clave del control
El manejo es tan importante como el tratamiento médico. El Culicoides es más activo al amanecer y al atardecer, y vuela en radios cortos (no se desplaza más de 500 metros desde sus criaderos). Medidas eficaces: estabular al caballo en esas franjas horarias (dentro del box la concentración de Culicoides es mucho menor); colocar mallas mosquiteras en las ventanas y puertas del box; usar manta antifly total (cuerpo, cuello, mascarilla, vientre) durante toda la jornada de exterior; aplicar repelente de piretroides en las zonas descubiertas; evitar paddocks cerca de zonas húmedas, pantanosas o con agua estancada donde el Culicoides cría; ventiladores en el box (el Culicoides vuela mal con viento).
Prevención y manejo de cara al año siguiente
En caballos con DEE diagnosticada, la prevención empieza antes del inicio de la temporada: comienza con el repelente y la manta antifly en marzo o abril, antes de que los primeros Culicoides aparezcan y antes de que el caballo se sensibilice de nuevo al inicio de la temporada. Un caballo "preparado" antes del primer pico de exposición tiene síntomas más leves que uno que empieza el tratamiento cuando ya está en plena crisis. También puede valorarse con el veterinario si la inmunoterapia específica es adecuada para el caso.