Argumentos a favor del descalzo (barefoot)
El movimiento descalzo arguye que el casco del caballo está diseñado evolutivamente para funcionar sin herradura: la muralla natural absorbe y disipa el impacto de forma dinámica, el casco se contrae y se expande con cada pisada bombeando sangre hacia las partes internas, y el contacto directo del casco con el suelo proporciona información propioceptiva al caballo. Un casco bien cuidado y mantenido trimado regularmente puede proteger la articulación de forma excelente en terrenos adecuados.
Cuándo el herrado puede ser necesario
La herradura aporta protección adicional que el casco descalzo no siempre puede proporcionar: en terrenos muy duros o abrasivos (asfalto, piedra dura) que desgastarían la muralla más rápido de lo que crece, en caballos con cascos de pared fina o quebradiza que no aguantan el trabajo sin herradura, en caballos con defectos de aplomo que el herrador puede compensar con herraduras correctivas, y en algunos casos de patología activa (laminitis crónica, síndrome navicular) donde la herradura específica es parte del tratamiento.
El proceso de transición a descalzo
Un caballo que lleva años herrado no puede quitárselas de golpe y esperar que esté inmediatamente cómodo. La muralla que estaba protegida por la herradura es más fina y las partes internas del casco menos desarrolladas. La transición requiere entre 6 y 12 meses de trabajo progresivo en terrenos cada vez más exigentes, revisiones regulares del herrador barefoot (que recorta el casco en la forma adecuada para el trabajo descalzo), y en muchos casos el uso de protectores de casco tipo Hoof Boot durante el período de transición.
La respuesta personalizada
No existe una respuesta universal: hay caballos que trabajan perfectamente descalzos durante toda su vida y otros que nunca estarán cómodos sin herradura. El herrador cualificado, conociendo al caballo, sus cascos y su trabajo, es la mejor guía para tomar esta decisión.