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Mantenimiento de la arena del picadero — Cómo conservarla en buen estado

La arena del picadero es la base del trabajo diario con el caballo. Una arena mal mantenida genera polvo que daña las vías respiratorias, acumula dureza en puntos concretos que aumenta el riesgo de lesiones articulares, y se vuelve irregular y peligrosa. El mantenimiento regular es imprescindible.

Rastrillar regularmente

El rastrillado diario (o al menos entre cada grupo de usuarios) es la operación de mantenimiento más básica: redistribuye la arena que el trabajo de los caballos ha desplazado hacia los bordes y los puntos de más tráfico, y descompacta las zonas más pisadas. En picaderos grandes se usa un tractor con rastras; en picaderos pequeños o individuales, un rastrillo a mano después de cada sesión es suficiente.

Humedad: el factor más crítico

La arena seca levanta polvo que daña los pulmones del caballo (y del jinete). La arena demasiado húmeda se vuelve pegajosa, pesada y puede aumentar la carga sobre los tendones. El nivel de humedad ideal para la arena de picadero es aquel en que la arena mantiene la huella del casco sin que el pie se hunda más de 3-4 cm. En verano, regar la arena antes de cada sesión de trabajo (no durante) es una práctica habitual; en invierno puede no ser necesario.

Problemas frecuentes

Arena muy compactada en el centro del picadero (zona más pisada): puede aliviarse con una rastras de puntas o un cultivador. Arena muy suelta en los bordes y compacta en el centro: indica que el rastrillado no llega bien a los bordes. Formación de "pozos" en los puntos de salida y llegada de los saltos: hay que rellenar y compactar moderadamente con frecuencia. Hierba que crece en la arena: indica que hay tierra mezclada con la arena, lo que requiere una renovación parcial.

Renovación de la arena

La arena de picadero tiene una vida útil variable según el uso y el mantenimiento. Con el tiempo, la arena pierde su tamaño de grano óptimo (se tritura por el pisoteo), acumula materia orgánica (heces, pelos, restos de heno) y pierde sus propiedades de amortiguación. Una renovación parcial (añadir arena nueva a la existente) cada 2-3 años, y una renovación total cada 8-10 años, son referencias orientativas para un picadero de uso moderado.