Las primeras 24-48 horas
Inmediatamente tras la cirugía, el caballo necesita supervisión mientras se recupera de la anestesia. Debe mantenerse en un box limpio con buena cama de paja (la paja es preferible a las virutas en las primeras horas porque no se adhiere a la herida). Cierta hinchazón del escroto y de la zona inguinal es normal y esperada en las primeras 24-48 horas. La hemorragia leve (un goteo de gotas de sangre) en las primeras horas también es normal.
Herida abierta: el drenaje es importante
En España la mayoría de las castraciones se realizan con herida abierta (sin sutura) para permitir el drenaje de fluidos y reducir el riesgo de infección. Esto significa que verás un goteo de fluido sanguinolento durante los primeros días. El movimiento del caballo es fundamental para favorecer ese drenaje: el paso al trote durante 15-20 minutos, 2 veces al día, ayuda enormemente desde el segundo o tercer día postcirugía.
Señales de complicaciones
Hay señales que requieren llamada urgente al veterinario: hemorragia abundante (chorro de sangre, no goteo), eventración (salida de intestino por la herida), fiebre alta mantenida, hinchazón muy exagerada que no reduce con el tiempo y el ejercicio, o signos de cólico. La infección de la herida (pus, olor muy intenso) también requiere atención veterinaria para lavar y tratar con antibióticos.
Vuelta al trabajo normal
La mayoría de los caballos castrados pueden volver al trabajo ligero a las 2-4 semanas de la cirugía. El trabajo más intenso (salto, doma exigente) puede reanudarse a las 4-6 semanas. Hay que recordar que los comportamientos hormonales pueden tardar varias semanas o incluso meses en desaparecer completamente tras la castración, ya que la testosterona almacenada en los tejidos se va reduciendo gradualmente.