Endometritis crónica
La endometritis (inflamación del endometrio uterino) es la causa más frecuente de infertilidad adquirida en yeguas. Puede ser de origen infeccioso (bacteriana o fúngica) o no infeccioso (acumulación de líquido en el útero tras la cubrición, llamada endometritis post-cubrición persistente). Las yeguas afectadas tienen tasas de gestación muy bajas porque el entorno uterino inflamado no permite el desarrollo del embrión. El diagnóstico se hace mediante citología y cultivo del lavado uterino. El tratamiento combina lavados uterinos, oxitocina para drenar el líquido acumulado, y antibióticos específicos según el agente infeccioso.
Quistes ováricos
Los quistes en los ovarios pueden interferir con la ciclicidad normal de la yegua. Los quistes luteínicos (cuerpo lúteo persistente) mantienen los niveles de progesterona elevados e impiden que la yegua entre en celo. El tratamiento con prostaglandinas lisoliza el cuerpo lúteo y permite reanudar la ciclicidad. Los quistes foliculares anovulatorios son frecuentes en la transición estacional de invierno a primavera y suelen resolverse solos.
Anestro estacional y transición primaveral
Las yeguas entran en anestro profundo durante el invierno (sin actividad ovárica) y pasan por un período de transición primaveral antes de ciclar regularmente. Durante la transición, los ciclos son irregulares y las ovulaciones impredecibles. Adelantar artificialmente el inicio de la temporada reproductiva mediante luz artificial (16 horas de luz al día durante 60-90 días antes del inicio deseado) acorta el anestro y permite comenzar las cubriciones antes.
Edad y fibrosis uterina
Las yeguas mayores (más de 15-16 años) tienen mayor frecuencia de fibrosis endometrial (sustitución del tejido glandular normal por tejido cicatricial), lo que reduce la capacidad del útero para mantener la gestación. La biopsia endometrial evalúa el grado de fibrosis y permite estimar el pronóstico reproductivo de la yegua.