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El parto de la yegua — Fases, duración y cómo asistir correctamente

El parto de la yegua (conocido también como parto equino o parto de la potranca) es un proceso que en condiciones normales es rápido y va bien sin intervención. Pero conocer las fases, los tiempos normales y las señales de alarma es fundamental para actuar correctamente si algo no va bien.

Fase I: preparación o preparto

En las horas o el día previo al parto, la yegua muestra signos de incomodidad creciente: inquietud, mira el flanco, se tumba y se levanta repetidamente, suda, orina frecuentemente y puede perder el tapón mucoso cervical (una secreción espesa y mucosa visible en la zona genital). La ubre se llena completamente y pueden aparecer gotitas de calostro en los pezones (enlechamiento). Esta fase puede durar entre unos minutos y varias horas.

Fase II: fase expulsiva

Es la fase activa del parto, y debe ser muy rápida: normalmente entre 20 y 40 minutos desde la rotura de aguas (la yegua pierde un fluido amarillento-amarronado). La yegua suele estar tumbada de costado. Primero aparece la bolsa amniótica (membrana blanco-azulada), luego los corvejones delanteros del potro con las pesuñas mirando hacia arriba, y después la cabeza apoyada sobre los miembros. Un parto que se alarga más de 30-40 minutos en fase expulsiva sin progresar es una emergencia: llamar al veterinario inmediatamente.

La regla 1-2-3

La regla práctica para gestionar el postparto es: el potro debe estar de pie en 1 hora, mamar en 2 horas, y la yegua debe expulsar la placenta en 3 horas. Cualquier desviación significativa de estos tiempos justifica una llamada al veterinario: un potro que no se levanta en 2 horas, que no mama en 4 horas, o una placenta retenida más de 3-4 horas son situaciones que requieren atención veterinaria.

La placenta retenida: una urgencia

La retención placentaria (la yegua no expulsa toda la placenta en las 3-4 horas siguientes al parto) es una urgencia veterinaria. La placenta en descomposición produce toxinas que pueden causar laminitis y septicemia. No tirar manualmente de la placenta: el riesgo de hemorragia es alto. El veterinario puede usar oxitocina para facilitar su expulsión.