El ciclo reproductivo de la yegua
La yegua es un animal poliéstrico estacional: tiene varios ciclos reproductivos durante la temporada de luz larga (primavera-verano) y entra en anestro (pausa reproductiva) durante los meses de invierno con días cortos. El ciclo estral completo dura entre 21 y 23 días, con un período de celo (estro) de 5-7 días durante el cual la yegua es receptiva al semental, y un período de diestro (14-16 días) durante el cual no es receptiva. La ovulación ocurre generalmente en las últimas 24-48 horas del celo.
Señales visuales y de comportamiento del celo
Las señales más características del celo en la yegua son: levantamiento frecuente de la cola, revelado intermitente de la vulva con contracciones rítmicas (llamado "winky" o "flashing"), mayor frecuencia de micción o adopción de la posición de orinar aunque no salga orina, posturas de lordosis (arqueamiento del lomo hacia abajo) cuando el semental o incluso otro caballo se acerca. Las yeguas en celo también pueden mostrar mayor inquietud, vocalización, tendencia a acercarse a los sementales de la cuadra, y en algunos casos cierta irritabilidad o menor concentración en el trabajo.
Cuándo es el momento óptimo para la cubrición
El momento óptimo para cubrir o inseminar a una yegua es en las 24-48 horas previas a la ovulación. Detectar con precisión la ovulación requiere seguimiento ecográfico del ovario: el veterinario puede ver y medir el folículo dominante y estimar cuándo va a ovular. Sin ecografía, la cubrición por monte natural cada 48 horas durante el celo cubre estadísticamente el periodo de fertilidad. En reproducción asistida (inseminación artificial con semen refrigerado o congelado), el timing es más crítico y la ecografía de seguimiento es imprescindible.
Yeguas que no muestran celo: el celo silencioso
Algunas yeguas tienen un celo "silencioso" en el que no muestran los signos externos descritos aunque sean fértiles. Esto es más frecuente en yeguas con potro al pie (el instinto maternal puede inhibir la expresión del celo), yeguas dominantes, yeguas con dolor crónico que inhibe el comportamiento de solicitud, o yeguas en estrés por cambio de entorno. En estos casos, el seguimiento ecográfico ovárico es la única forma de detectar el celo con fiabilidad, independientemente del comportamiento externo.