Diferencias de comportamiento entre castrado y entero
El caballo entero (semental) y el castrado (capón o gelding) se comportan de forma notablemente diferente, aunque con variaciones individuales importantes. El semental tiene niveles elevados de testosterona, lo que se traduce en: mayor tendencia a la excitabilidad y vocalización, comportamientos territoriales y de dominancia más marcados, atención continua a las yeguas (incluso en ausencia de celo, el olfato del semental detecta feromonas), mayor dificultad para trabajar en proximidad con yeguas, y en general mayor intensidad de respuesta a los estímulos ambientales. El castrado, al carecer de testosterona, tiende a ser más tranquilo, más centrado en el trabajo y más fácil de gestionar en grupo mixto.
¿Cuándo castrar a un caballo?
La edad habitual de castración en España es entre 1 y 2 años, aunque puede realizarse en cualquier momento de la vida del caballo. La castración antes de la pubertad (antes de los 12-18 meses) se asocia con un desarrollo físico ligeramente diferente: los caballos castrados muy jóvenes tienden a tener cañas y tendones más delgados y son ligeramente más altos que los castrados de adultos. La castración después de la pubertad tarda más en eliminar los comportamientos «de semental», porque algunos de estos comportamientos ya están condicionados aunque ya no tengan base hormonal. La época preferida para castrar es primavera (temperaturas moderadas, el caballo puede estar fuera en paddock para reducir la inflamación).
¿Qué caballos no deben castrarse?
Los caballos con características morfológicas y genéticas excepcionales para la reproducción no deben castrarse si hay interés en perpetuar su línea. En razas como el PRE (Pura Raza Española), el KWPN o el Pura Sangre, los sementales de élite tienen un valor reproductivo enorme. La decisión de castrar debe sopesar el potencial reproductivo del animal frente a las ventajas de manejo que ofrece la castración.