Origen e historia
El Paso Fino es una raza americana de origen ibérico. Desciende de los caballos que los colonizadores españoles llevaron a América en el siglo XVI: principalmente el Jennet español (conocido por su marcha cuatreña), el Berberisco y el Andaluz. Aislados en las Antillas y después en Colombia y Puerto Rico, se desarrollaron dos linajes principales: el Paso Fino colombiano y el puertorriqueño (Paso Fino de Puerto Rico), con algunas diferencias de tipo y uso.
La marcha del Paso Fino
La característica definitoria del Paso Fino es su marcha natural, hereditaria y sin entrenamiento adicional: el paso fino. Es una marcha lateral de cuatro tiempos completamente simétrica (lateral-diagonal-lateral-diagonal), diferente al paso normal del caballo. El resultado es un movimiento extremadamente suave y uniforme para el jinete, sin el movimiento oscilante del trote. En el paso fino máximo (el "paso largo" o "paso corto" según el tipo), el movimiento de las extremidades es muy expresivo y los cascos trazan un patrón de barrido característico.
Temperamento y manejo
El Paso Fino tiene un temperamento noble, sensible y muy receptivo. Es un caballo de armas tomar que requiere un jinete con sensibilidad y que sepa respetar su naturaleza. No es la raza más adecuada para un principiante sin experiencia, pero para un jinete intermedio que busca placer en el paseo o el turismo ecuestre, su marcha lo hace insuperable.
En España
La presencia del Paso Fino en España es relativamente reciente pero creciente. Hay criadores y asociaciones de la raza que organizan exhibiciones y competiciones. La suavidad de su marcha lo hace especialmente apreciado por jinetes con problemas de espalda o de cadera que disfrutan montando pero que no toleran el trote convencional.