Origen e historia
El Lipizzano (también Lipizzan o Lipicaner) toma su nombre del pueblo de Lipica, en la actual Eslovenia, donde el archiduque Carlos de Austria fundó una yeguada en 1580 para criar caballos para la corte imperial de los Habsburgo. Las raíces de la raza son ibéricas (Andaluz), con aportes de Berberisco, Napolitano y más tarde Árabe. La Escuela Española de Equitación (Spanische Hofreitschule) de Viena, fundada en 1572, se ha dedicado a preservar y exhibir esta raza y el arte de la alta escuela durante casi 450 años.
Características físicas
El Lipizzano es un caballo de tamaño medio (1,50-1,58 m de alzada), compacto y musculoso, con cuello arqueado, cabeza noble y constitución robusta. La capa más característica es el tordo rucio (blanco), aunque los potros nacen oscuros (negros o bayos) y se van aclarando entre los 6 y 10 años. Los Lipizzanos negros son raros y considerados de buena suerte.
Desarrollo tardío y longevidad
El Lipizzano madura muy lentamente: no se considera que un Lipizzano está en su plenitud hasta los 7-10 años de edad. A cambio, su longevidad deportiva es excepcional: es frecuente ver Lipizzanos de 20 o más años trabajando en la alta escuela con plenas capacidades. La paciencia en su formación se ve compensada por décadas de rendimiento.
Temperamento
Es una raza noble, inteligente y con un fuerte vínculo con su jinete. Aprende con rapidez pero requiere un trabajo consistente y respetuoso. No es una raza para principiantes, pero bajo la guía adecuada es uno de los mejores caballos para la equitación clásica y la alta escuela.