Historia e isolamiento
Los caballos Islandeses descienden de los animales que los vikingos llevaron a Islandia en el siglo IX y X. La legislación islandesa prohíbe la importación de caballos desde hace siglos, lo que ha mantenido la raza completamente pura durante más de 1.000 años. Esta es la razón por la que el caballo que sale de Islandia para competir o vivir en el exterior nunca puede volver: el riesgo de introducir enfermedades a las que la cabaña islandesa no tiene inmunidad sería catastrófico.
Las cinco marchas
La característica más extraordinaria del Islandés es que es la única raza capaz de realizar cinco marchas naturales (sin entrenamiento especial): paso, trote, galope, tölt y pace (también llamado skeiđ o flying pace). La mayoría de los caballos solo tienen tres aires naturales. El tölto es la marca definitoria de la raza: es una marcha de cuatro tiempos totalmente simétrica y de gran amplitud que proporciona una suavidad al jinete comparable a la de las razas de paso latinoamericanas pero con mucha más velocidad posible (puede alcanzar los 20-30 km/h en el tölto rápido). El pace es una marcha lateral de dos tiempos de extraordinaria velocidad usada en las carreras de pace islandesas.
Tamaño y fuerza
El Islandés es pequeño (tipicamente 130-145 cm de alzada, técnicamente un pony por talla) pero extraordinariamente fuerte para su tamaño: puede llevar jinetes adultos de hasta 90-100 kg cómodamente durante horas. En Islandia se usa para el trabajo de granja y para las travesías por terreno volcánico, lava y ríos glaciales. Su pequeño tamaño es engañoso en cuanto a capacidad de carga.
Temperamento y longevidad
El Islandés tiene un temperamento muy particular: independiente, inteligente y con una personalidad marcada. No es una raza servil ni especialmente dócil, pero es muy fiel a su jinete una vez establecida la confianza. Su longevidad es notable: es frecuente ver Islandeses activos y montados a los 25-30 años, lo que hace que sea una excelente inversión a largo plazo.