Origen del caballo Hannoveriano
El Hannoveriano es una raza de warmblood (sangre caliente) originaria de la región de Hannover, en Alemania. Su cría organizada comenzó en el siglo XVIII con la fundación de la yeguada estatal de Celle en 1735. Inicialmente se cruzaron yeguas locales con sementales de sangre oriental (árabes y berberiscos) para producir un caballo más ligero y capaz para el ejército. Después de la Segunda Guerra Mundial, con la desaparición del caballo militar, el objetivo de cría se reorientó completamente hacia el deporte: doma, salto y concurso completo. El resultado de décadas de selección estricta basada en rendimiento deportivo es uno de los mejores caballos de sport del mundo.
Características físicas del Hannoveriano
El Hannoveriano es un caballo de type elegante pero potente, con una alzada que oscila entre 160 y 175 cm en la mayoría de los individuos. Su silueta es rectangular, con línea dorso-lumbar larga, cuartos traseros potentes con corvejones bien angulados, cuello bien arqueado de nacimiento medio-alto, y una cabeza expresiva pero sin exceso de peso. Los movimientos de base son amplios y elásticos, con una tendencia natural al "swing" de la espalda que facilita la doma. En salto, la potencia de sus cuartos traseros y su buen ojo al obstáculo son sus puntos fuertes.
Para qué disciplinas es ideal el Hannoveriano
El Hannoveriano es un caballo polivalente para el deporte: sobresale en doma clásica (es la raza más representada en los Campeonatos del Mundo y los Juegos Olímpicos de doma), en salto de obstáculos (líneas de Hannoveriano con Holsteiner o con KWPB producen caballos de alto nivel de salto), y en concurso completo (aunque aquí compite con Irish Sport Horse y otras razas de atletismo). Para el jinete amateur avanzado o el profesional, el Hannoveriano de buena crianza es uno de los mejores socios para escalar niveles en doma o en salto.
Carácter y manejo del Hannoveriano
El Hannoveriano bien criado tiene un carácter equilibrado, trabajador y con mucha capacidad de aprendizaje. No suele ser un caballo de "mucha sangre" ni excesivamente reactivo (comparado con el lusitano o el árabe), lo que lo hace accesible para jinetes de nivel medio-alto. Su inteligencia y su voluntad de trabajo son puntos fuertes; su tendencia a ser algo sensible a la presión hace que el trabajo positivo y con paciencia sea mucho más eficaz que el trabajo basado en la fuerza.