Origen
El Criollo desciende de los caballos ibéricos (andaluces, berberiscos y jinetes) que los conquistadores españoles introdujeron en América del Sur desde el siglo XVI. Durante siglos, muchos de estos caballos escaparon o fueron liberados y formaron manadas salvajes (cimarrones) en las pampas argentinas. La selección natural en las extensas llanuras, con temperaturas extremas, pocos recursos hídricos y pastos duros, dio como resultado un animal de extraordinaria dureza y resistencia.
La prueba de resistencia más dura del mundo
El Raid de Criollo es la prueba de resistencia más exigente para el caballo Criollo: los participantes deben completar 750 km en 14 días montados exclusivamente sobre caballos Criollos, con controles veterinarios estrictos. Es el test definitivo de la raza. La asociación criolla tiene datos que muestran índices de recuperación cardíaca y capacidad de trabajo que superan a caballos de razas aparentemente más atléticas.
Características físicas
El Criollo es de talla media (1,42-1,55 m), compacto y musculoso, con cascos muy duros, crines y colas abundantes, y una constitución que maximiza la eficiencia de energía. Las capas más frecuentes son el overo (tobiano pintado), el zaino y el colorado. Es una raza de bajo mantenimiento que puede vivir a campo con pasto y agua sin necesitar alimentación suplementaria.
Usos en Argentina y España
En Argentina es la raza del gaucho y tiene un papel fundamental en la cultura y la identidad nacional. Se usa en polo (los "ponies de polo" de bajo costo son frecuentemente Criollos cruzados), en rodeo, en trabajo ganadero y en las grandes travesías de campo. En España la raza tiene presencia pequeña pero creciente entre los aficionados al natural horsemanship y al turismo de aventura.