Origen e historia
El caballo de Camarga lleva miles de años habitando los marismas del delta del Ródano. Sus orígenes son objeto de debate, pero los estudios genéticos sugieren que comparte ancestros con razas primitivas del Mediterráneo y posiblemente con los caballos de la Prehistoria que habitaron esa región. Los romanos y los celtas usaron caballos similares en la zona. Hoy su gestión está a cargo de los ganaderos de la Camarga (los gardians) y de asociaciones de preservación de la raza.
Apariencia y pelaje
El Camarga tiene una apariencia robusta y primitiva: cabeza ancha con perfil convexo, cuello corto y musculoso, cuerpo compacto, crin y cola abundantes. La capa definitoria es el tordo rucio o blanco: los potros nacen oscuros (negros o castaños) y se van aclarando hasta la madera blanca al llegar a la edad adulta (5-7 años). La alzada es moderada: 1,35-1,50 m. Sus cascos anchos y duros están perfectamente adaptados al terreno pantanoso.
Vida semisalvaje
Los caballos de Camarga viven en manadas semisalvajes en las marismas del Parque Natural Regional de Camarga. Se alimentan principalmente de plantas acuáticas y juncos. En invierno la vida en la Camarga puede ser dura (viento Mistral, temperaturas bajo cero) y en verano calurosa y con gran presión de insectos. Esta vida ha seleccionado animales extremadamente resistentes y de fácil mantenimiento.
Usos actuales
Los gardians (los vaqueros de la Camarga, equivalentes a los vaqueros andaluces) montan Camargas para el trabajo con los toros negros de Camarga. También se usan ampliamente en el turismo ecuestre de la región: los paseos a caballo por las marismas son uno de los atractivos turísticos más visitados del sur de Francia. En España hay criadores de Camarga, especialmente en el Levante y Cataluña.