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¿Cómo sentarse al trote sin rebotar? Guía de técnica para principiantes

El trote sentado es probablemente el mayor desafío técnico de los primeros meses en la equitación. Rebotar en el lomo del caballo es algo que todos los jinetes principiantes experimentan, y que con la técnica correcta desaparece gradualmente.

Por qué rebotamos en el trote

El trote es una marcha bípeda lateral en diagonal que genera una vibración vertical muy pronunciada en el lomo del caballo. Si el jinete está tenso y rígido, su cuerpo no puede absorber esa vibración y la amplifica: el rebote es el resultado de la rigidez muscular, especialmente en la zona lumbar, la pelvis y los muslos. La solución no es sujetar con más fuerza al caballo con las piernas (eso aumenta la tensión), sino todo lo contrario: relajarse y dejar que la pelvis se mueva con el caballo.

La técnica del trote sentado correcto

El trote sentado correcto requiere: pelvis neutra y móvil (ni demasiado inclinada hacia adelante ni hacia atrás), cadera, rodilla y tobillo relajados como amortiguadores, zona lumbar flexible que absorbe el movimiento en lugar de bloquearlo, y peso distribuido igualmente en las dos nalgas. El ejercicio más útil para aprender el trote sentado es hacerlo sin estribos: al perder el «apoyo» de los estribos, el cuerpo se fuerza a encontrar el equilibrio real sobre el caballo.

Ejercicios para mejorar el asiento al trote

1. Trote en cuerda (con el caballo sujeto por el instructor): libera las riendas y practica el movimiento de pelvis sin preocuparte por la dirección. 2. Trote sin estribos: cuelga los estribos o quitátelos. 3. Respiración consciente: exhala en cada movimiento del trote; la exhalación relaja el diafragma y con él los músculos del core. 4. Canturrear: los instructores más creativos hacen canturrear a sus alumnos al trote; es imposible cantar y estar tenso al mismo tiempo.