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La belladona es tóxica para los caballos: cómo identificarla y riesgos

La belladona crece de forma silvestre en muchas zonas de España, especialmente en bordes de caminos, lindes de bosques y terrenos con suelo alterado. Es venenosa para los caballos, aunque su toxicidad es menor que la del tejo.

Principios activos tóxicos de la belladona

La belladona (Atropa belladonna) contiene alcaloides del tropano: principalmente atropina, hiosciamina y escopolamina. Estos compuestos bloquean los receptores muscarínicos del sistema nervioso autónomo (sistema nervioso parasimpático), produciendo efectos anticolinérgicos: taquicardia, midriasis (pupilas dilatadas), sequedad de mucosas, íleo paralítico, retención urinaria y, en dosis altas, agitación, delirio y convulsiones. Todas las partes de la planta son tóxicas, especialmente las bayas negras y brillantes, las raíces y las hojas.

Síntomas de intoxicación por belladona en caballos

Los síntomas de intoxicación por belladona en caballos incluyen: frecuencia cardíaca muy elevada (taquicardia marcada), pupilas dilatadas (midriasis), mucosas secas, cólico por parálisis intestinal (íleo paralítico), agitación y nerviosismo extremo, debilidad, y en casos graves, convulsiones y muerte. La presentación clínica recuerda a la del cólico grave, lo que puede retrasar el diagnóstico correcto si no se sospecha la causa.

Identificación de la belladona

La belladona es una planta herbácea de hasta 1,5 metros de altura, con hojas grandes, ovales y de olor desagradable, flores tubulares de color morado oscuro y bayas negras brillantes que se parecen a las cerezas. Crece en bordes de bosques caducifolios, lindes de caminos y suelos ricos en nitrógeno. Si se identifica en los pastos o potreros, eliminarla con protección (guantes, ya que los alcaloides se absorben por la piel).