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Úlceras gástricas en caballos — Guía completa

Las úlceras gástricas afectan a entre el 50% y el 93% de los caballos de deporte según el tipo de actividad. Son la enfermedad digestiva más común en la especie equina y una causa frecuente de bajo rendimiento que pasa meses sin diagnosticarse.

Por qué los caballos tienen úlceras con tanta frecuencia

El estómago del caballo produce ácido clorhídrico de forma continua, las 24 horas del día. En el ambiente natural, el caballo pasta 16-18 horas al día y tiene el estómago casi siempre parcialmente lleno de forraje que neutraliza el ácido. En el manejo moderno, con pocas tomas de pienso concentrado, mucho tiempo sin comer y confinamiento en box, el ácido ataca la mucosa durante horas sin nada que lo neutralice. La región escamosa del estómago (la porción superior) es especialmente sensible porque carece de las glándulas mucosas protectoras de la región glandular.

Síntomas: la lista completa

Los síntomas de úlceras gástricas son muy variados y a menudo inespecíficos: cambios de temperamento (caballo más irascible o retraído que habitualmente), resistencia al trabajo o rechazo al trabajo concreto (doma, salto), rechinamiento de dientes (bruxismo), sensibilidad al cincho o al tacto en la zona del flanco, cólicos de baja intensidad recurrentes especialmente después de las comidas, pérdida de peso o dificultad para mantener la condición corporal, heces variables, pelaje apagado y bajo rendimiento sin causa musculoesquelética. Ninguno de estos síntomas es exclusivo de las úlceras, pero varios de ellos juntos deben levantar la sospecha.

Diagnóstico: la gastroscopia es el único método definitivo

No existe ningún análisis de sangre ni de heces que diagnostique las úlceras gástricas equinas de forma fiable. La gastroscopia (endoscopia con un endoscopio de 3 metros que llega al estómago) es el único diagnóstico definitivo. El procedimiento requiere ayuno de 12-18 horas previo (para que el estómago esté vacío y se puedan ver las lesiones), sedación ligera y dura 15-20 minutos. Las lesiones se clasifican según la escala ECEIM del 0 (sin lesión) al 4 (úlceras extensas con sangrado). Un veterinario especializado puede hacer la gastroscopia en campo con equipamiento portátil.

Tratamiento: omeprazol, el único con evidencia

El tratamiento de primera línea para las úlceras gástricas equinas es el omeprazol, un inhibidor de la bomba de protones que reduce drásticamente la producción de ácido gástrico. El GastroGard (omeprazol de uso veterinario en gel oral) es el producto de referencia con ensayos clínicos en équidos. La dosis de tratamiento es de 4 mg/kg/día durante 28 días para úlceras de grado 2-4. La dosis de mantenimiento posterior (para prevenir la recaída) es de 1-2 mg/kg/día. El omeprazol requiere prescripción veterinaria. Los suplementos sin prescripción (pectina, aloe vera, carbonato cálcico) son complementos útiles pero no sustituyen al omeprazol en úlceras grado 2-4.

Manejo para prevenir la recurrencia

Sin cambios en el manejo, la recurrencia tras el tratamiento es muy alta. Las medidas más eficaces para prevenir la recurrencia son: acceso a heno de calidad durante al menos 16-18 horas al día, nunca más de 6 horas seguidas sin forraje disponible, reducción del pienso concentrado al mínimo necesario, maximizar el tiempo de pastoreo o paddock, reducir los estresores (aislamiento, viajes frecuentes, cambios de compañeros), y cuando sea necesario, mantenimiento con un suplemento gástrico (aloe vera, pectina-lecitina) en periodos de mayor riesgo (temporada de competición, viajes frecuentes).