Cólico espasmodico (o espasmos intestinales)
El más frecuente y generalmente el más leve. Se produce por contracciones excesivas y desordenadas del intestino, habitualmente por cambios bruscos en la dieta, parásitos, agua fría bebida de golpe tras el ejercicio o cambios de clima. El caballo muestra dolor moderado (se mira los flancos, rasca el suelo, se tumba y se levanta), la frecuencia cardíaca sube moderadamente. Responde bien a antiespasmódicos y analgésicos administrados por el veterinario. Pronóstico generalmente bueno si se trata pronto.
Cólico obstructivo (impactación)
Se produce cuando hay una obstrucción de material (heces resecas, arena acumulada, cuerpos extraños) en algún tramo del intestino. La zona más frecuente es el colon mayor. El caballo muestra dolor persistente pero de intensidad variable. El diagnóstico se confirma por palpación rectal. El tratamiento depende de la localización y severidad: desde laxantes y fluidoterapia intravenosa hasta cirugía en los casos de obstrucción completa. La acumulación de arena (cólico por arena) es frecuente en caballos que pastan o comen en terrenos arenosos.
Cólico por torsión (volvulus)
El más grave y frecuentemente mortal sin intervención quirúrgica urgente. Un segmento del intestino (habitualmente el colon mayor o el intestino delgado) se tuerce sobre sí mismo, cortando el aporte sanguíneo al tejido afectado. El caballo muestra dolor agudísimo e incontrolable, sudoración profusa, frecuencia cardíaca muy elevada y mucosas pálidas o violáceas. Es una emergencia quirúrgica absoluta: cada hora que pasa sin cirugía reduce drásticamente las posibilidades de supervivencia. Si tu caballo muestra dolor severo incontrolable, llama al veterinario de urgencias inmediatamente.
Cólico timpánico (gases)
Se produce por acumulación excesiva de gases en el intestino grueso, generalmente por fermentación de carbohidratos fácilmente fermentables (pasto fresco en exceso, cereales). El abdomen puede estar visiblemente distendido. Suele responder a antiespasmódicos y movimiento (pasear al caballo), aunque en casos graves requiere descompresión veterinaria.