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Rain rot en caballos — Qué es, síntomas y cómo tratarlo

El rain rot (también llamado rain scald o dermatitis por Dermatophilus) es una infección bacteriana de la piel que aparece frecuentemente en caballos expuestos a lluvia prolongada o a condiciones de humedad mantenida. Es fácil de tratar si se detecta a tiempo.

¿Qué causa el rain rot?

El rain rot está causado por Dermatophilus congolensis, una bacteria que actúa como parásito oportunista: está presente en el ambiente y en la piel de muchos caballos de forma inactiva, y solo provoca infección cuando la piel está comprometida por la humedad prolongada, los insectos, o pequeñas heridas. La lluvia continua, la falta de refugio y el pelo mojado durante horas son los principales factores predisponentes.

Síntomas y aspecto

Las lesiones características del rain rot son costras pequeñas y elevadas en la superficie de la piel, que al desprenderse llevan consigo el pelo que tenían sobre ellas (mechones de pelo adheridos a las costras). La zona afectada queda con una superficie irregular y con pequeñas erosiones rosadas. En casos extensos, las lesiones cubren todo el lomo, la grupa, el cuello y las zonas que reciben más lluvia. La zona inferior de las extremidades también puede afectarse (en este caso se suele hablar de "mud fever" o dermatitis plantar).

Tratamiento

El tratamiento básico consiste en: eliminar las costras (remojando suavemente con agua tibia y champú antiséptico para ablandarlas y luego desprendiéndolas con cuidado), limpiar y desinfectar la zona con solución antiséptica (clorhexidina o povidona yodada), secar bien la zona, y en casos extensos o persistentes, aplicar pomada antibiótica tópica. El veterinario puede prescribir antibiótico sistémico en casos graves. Es fundamental mantener al caballo seco durante el tratamiento: el caballo no puede recuperarse si sigue mojado.

Prevención

Un refugio adecuado en el paddock (techado o arboles densos), el uso de mantas de lluvia que mantengan al caballo seco, y la revisión regular de la piel del lomo y las extremidades en días de lluvia son las medidas preventivas más efectivas. Los caballos de piel más sensible o con el pelaje muy fino son más susceptibles.