Síntomas de alerta respiratoria en el caballo
Los principales signos de que tu caballo puede tener un problema respiratorio son: tos frecuente (especialmente al inicio del ejercicio o al entrar en el box), secreción nasal (bilateral, de uno o ambos ollares; puede ser transparente, amarilla o con sangre), esfuerzo respiratorio visible en reposo (movimiento exagerado de los flancos, uso de la musculatura abdominal para ayudar a respirar), intolerancia al ejercicio (el caballo se cansa mucho más de lo habitual), ruidos respiratorios anómalos durante el ejercicio (silbidos, ronquidos, gorgoreo) y línea del heave (línea muscular hipertrofiada en el flanco que se hace visible en casos crónicos graves).
Asma equina (antes RAO / COPD)
La condición respiratoria crónica más frecuente en caballos adultos. Se produce por una reacción inflamatoria crónica de las vías respiratorias a alérgenos del entorno: esporas de hongos del heno, polvo del forraje, amoniaco del establo. Los caballos con asma equina tosenmucho (especialmente en entornos polvorientos), tienen secreción nasal y en casos avanzados muestran dificultad respiratoria en reposo. El manejo pasa por: heno humedecido o humidificado (para reducir el polvo), maximizar la ventilación del establo, cama de menor polvo (viruta en lugar de paja), y en casos establecidos, broncodilatadores e inhaladores prescritos por el veterinario.
Hemorragia pulmonar inducida por ejercicio (HPIE)
Muy frecuente en caballos de carreras y de alta competición. Durante el ejercicio intenso, los capilares pulmonares se rompen bajo la presión extrema. Los síntomas van desde una pequeña cantidad de sangre en los ollares tras una prueba intensa hasta, en casos graves, episodios de epistaxis (sangrado) durante el ejercicio. La endoscopia del tracto respiratorio posterior permite confirmar el diagnóstico. El tratamiento más eficaz es el furosemide, pero su uso está regulado en competición.