Agentes causales y transmisión
La piroplasmosis equina está causada por dos protozoos: Theileria equi (antes Babesia equi) y Babesia caballi. Ambos se transmiten principalmente por garrapatas (Dermacentor, Hyalomma, Rhipicephalus), aunque también puede transmitirse iatrogénicamente (por el uso de material no estéril que tenga contacto con sangre). En España, la prevalencia es relativamente alta en zonas ganaderas del sur y del oeste peninsular.
Síntomas
El cuadro agudo incluye: fiebre alta (40-41°C), anemia (mucosas pálidas o con tinte ictérico-amarillento), debilidad, pérdida de apetito, edemas en las extremidades y el vientre, y en casos graves hemoglobinuria (orina de color oscuro o rojizo por hemólisis). Los casos crónicos pueden presentarse con pérdida de rendimiento, anemia leve persistente y episodios febriles recurrentes ante situaciones de estrés. Muchos caballos en zonas endémicas son portadores subclínicos sin síntomas aparentes.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace mediante frotis de sangre (visualización directa de los parásitos en los glóbulos rojos, solo en fase aguda con alta parasitemia), serología (ELISA o inmunofluorescencia, que detecta anticuerpos), y PCR (la más sensible para confirmar el estado de portador). La serología positiva indica exposición pasada o infección activa; la PCR positiva confirma parasitemia activa.
Tratamiento y restricciones en competición
El dipropionato de imidocarb es el tratamiento de elección. Para Babesia caballi puede eliminar la infección con 2-4 dosis. Para Theileria equi el tratamiento puede suprimir la parasitemia pero raramente elimina completamente la infección: el caballo puede quedar como portador de por vida. Los países libres de piroplasmosis (Estados Unidos, Japón, Australia) exigen serología negativa para la importación de caballos, lo que significa que muchos caballos españoles serológicamente positivos no pueden viajar a esos países para competir.