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Laminitis en caballos — Todo lo que necesitas saber

La laminitis es una de las enfermedades más temidas en el mundo ecuestre. Cuando es grave, puede dejar al caballo permanentemente incapacitado. Cuando se detecta pronto y se maneja correctamente, muchos caballos se recuperan completamente. La clave está en entender qué la causa y cómo prevenirla.

¿Qué es la laminitis?

La laminitis es la inflamación de las láminas del casco, el tejido que conecta la falange distal (el hueso del pie) con la pared interior del casco. Cuando este tejido se inflama y pierde irrigación sanguínea, las conexiones entre el hueso y la pared del casco se debilitan. En casos graves, el hueso del pie puede rotar dentro del casco (rotación de la falange) o incluso descender hasta perforar la suela (hundimiento de la palma). La laminitis es extremadamente dolorosa y cualquier sospecha es una urgencia veterinaria.

Causas más frecuentes

La laminitis puede tener múltiples desencadenantes. Las causas más comunes son: sobrecarga de hidratos de carbono no estructurales (pasto de primavera rico en fructanos, exceso de cereales), síndrome metabólico equino y resistencia a la insulina (caballos 'ponis' de tipo criollo con tendencia a engordar), síndrome de Cushing (disfunción de la pars intermedia de la hipófisis, frecuente en caballos mayores de 15 años), laminitis de apoyo (cuando el caballo carga excesivamente un miembro por cojera del otro), fiebre alta y septicemia, y consumo excesivo de agua fría al llegar recalentado.

Síntomas: cómo reconocer una laminitis

Los signos clásicos son: postura antiálgica con los miembros delanteros extendidos hacia adelante y el peso sobre los cuartos traseros (postura de 'caminando sobre brasas'), calor excesivo en la corona y la muralla del casco, pulso digital aumentado (se palpa en la arteria digital palmar, en la zona del menudillo), renuncia a moverse o caminar, y cojera bilateral de los miembros delanteros (raramente los traseros en la laminitis crónica). En casos graves, el caballo no se puede poner en pie. Cualquiera de estos síntomas es una urgencia veterinaria.

Tratamiento de la laminitis aguda

El tratamiento de la laminitis aguda es competencia exclusiva del veterinario. Las líneas de tratamiento incluyen: analgesia (AINEs a dosis terapéuticas para el dolor e inflamación), crio-terapia (enfriar los cascos con hielo o agua muy fría continuamente durante las primeras 72 horas ha demostrado reducir el daño tisular), reposo absoluto en cama profunda de arena o viruta, modificación dietética inmediata (retirar todo el acceso a pasto y reducir drásticamente los hidratos de carbono), y herrado correctivo urgente por un herrador especializado en laminitis.

Gestión a largo plazo y prevención de recaídas

Una vez superada la fase aguda, la gestión a largo plazo es crítica para prevenir recaídas. El objetivo principal es controlar la insulina mediante dieta: sin acceso a pasto de primavera en las horas de mayor concentración de fructanos (mediodía y tarde), heno de baja calidad nutricional (hay tests de análisis de heno específicos), supresión de los cereales y los alimentos con alto índice glucémico, y el peso corporal controlado. El herrado correctivo con soporte de la palma, los ángulos correctos y la extensión mínima necesaria es fundamental en los casos con rotación de la falange.

Síndrome metabólico y Cushing: los grandes predisponentes

Los caballos y ponies con síndrome metabólico equino (SME) y los que padecen síndrome de Cushing tienen un riesgo de laminitis significativamente mayor que el resto. El SME se diagnostica con pruebas de resistencia a la insulina y el Cushing con el test de ACTH en sangre. Ambas condiciones requieren manejo veterinario específico (la disfunción de Cushing se trata con pergolida, un agonista dopaminérgico) y manejo dietético estricto de por vida. Si tu caballo tiene un episodio de laminitis sin causa aparente, pide a tu veterinario que descarte SME y Cushing.