¿Qué es el grass sickness?
El grass sickness es una neuropatía del sistema nervioso autónomo entérico del caballo: destruye las neuronas que controlan el movimiento del tubo digestivo y otros órganos. El resultado es un fallo progresivo de la motilidad intestinal y de otras funciones autónomas. Es especialmente frecuente en el Reino Unido, Escandinavia y el norte de Europa, aunque se han registrado casos en España y otros países europeos.
La hipótesis de Clostridium botulinum
La hipótesis más aceptada actualmente es que el grass sickness está causado por la toxina de Clostridium botulinum tipo C, producida por esta bacteria en el suelo bajo determinadas condiciones (primavera fría y seca, suelos perturbados, pastos de hierba corta). La toxina botulínica tipo C es neurotóxica y explicaría la destrucción de las neuronas del sistema nervioso entérico. Sin embargo, no se ha podido demostrar definitivamente en todos los casos.
Formas clínicas
La forma aguda es la más grave: el caballo muestra súbitamente signos de cólico severo que no responde al tratamiento, disfagia (dificultad para tragar), sudoración intensa, temblores musculares y deterioro rápido. La muerte ocurre en 24-48 horas. La forma subaguda tiene síntomas similares pero de evolución más lenta (2-7 días). La forma crónica es la única que puede sobrevivir con cuidados intensivos: el caballo pierde peso progresivamente, tiene dificultad para tragar y motilidad intestinal reducida, pero puede sobrevivir meses con alimentación frecuente en pequeñas cantidades.
Pronóstico y tratamiento
Las formas aguda y subaguda tienen pronóstico fatal prácticamente sin excepción. La forma crónica tiene una tasa de supervivencia del 40-50% con cuidados muy intensivos durante meses. No existe tratamiento específico: el manejo es de soporte (alimentación frecuente, fisioterapia digestiva, apoyo nutricional). La recuperación de los casos crónicos es lenta (6-12 meses) y el caballo puede volver a una vida normal.