Cómo se contagia
La bacteria Borrelia burgdorferi se transmite a través de la picadura de garrapatas del género Ixodes (Ixodes ricinus en Europa, Ixodes scapularis en Norteamérica). El caballo debe ser picado por una garrapata infectada que permanezca adherida durante al menos 24-48 horas para que la transmisión ocurra. Los caballos que habitan en zonas boscosas, con mucho pasto alto o con ciervos y roedores (reservorios del patógeno) tienen mayor riesgo de exposición.
Síntomas en caballos
Los síntomas de Lyme en caballos son muy variables e inespecíficos, lo que complica el diagnóstico: cojera de uno o varios miembros sin causa aparente, inflamación articular, sensibilidad muscular difusa, letargia y cambio en el comportamiento o el rendimiento. En casos graves pueden aparecer síntomas neurológicos o problemas oculares (uveítis). La mayoría de los caballos expuestos al agente no desarrollan la enfermedad o tienen síntomas leves que resuelven solos.
Diagnóstico
El diagnóstico es difícil porque la serología (detección de anticuerpos) solo confirma exposición previa al patógeno, no necesariamente enfermedad activa. El test SNAP 4Dx o los tests de Western Blot más específicos pueden ayudar a diferenciar. El diagnóstico definitivo requiere correlacionar la serología con los síntomas clínicos y la respuesta al tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento de elección en caballos con Lyme confirmada es la doxiciclina oral o la oxitetraciclina intravenosa durante 3-4 semanas. La minocilina es otra alternativa. La respuesta al tratamiento suele ser gradual. En España, la prevalencia de Lyme en caballos es menor que en el norte de Europa o Norteamérica, pero existe, especialmente en zonas del norte peninsular con alta densidad de garrapatas.