Síntomas del catarro equino
Los síntomas de una infección respiratoria superior en el caballo incluyen: secreción nasal (inicialmente serosa y transparente, que puede volverse mucopurulenta amarilla o verde si hay infección bacteriana secundaria), tos (seca al principio, más productiva después), fiebre variable (38.5-40°C), pérdida de apetito, ganglios submandibulares ligeramente aumentados, y en algunos casos lagrimeo. El caballo puede estar algo decaído pero generalmente no está gravemente enfermo en los catarros no complicados.
Viral vs bacteriano
La mayoría de los catarros equinos son inicialmente virales (influenza equina, herpesvirus, rinovirus), y la infección bacteriana secundaria puede complicar el cuadro si el sistema inmune no controla la infección viral. Una secreción nasal que empieza siendo serosa y transparente y se vuelve verde o amarilla purulenta en 5-7 días sugiere sobreinfección bacteriana. En ese punto, el veterinario puede valorar el inicio de antibióticos.
Cuándo llamar al veterinario
Llamar al veterinario si: la fiebre supera 40°C o dura más de 3-4 días, la secreción nasal es muy abundante o purulenta desde el inicio, el caballo tiene dificultad para respirar o respira con esfuerzo visible, hay signos de extensión hacia pulmones (frecuencia respiratoria >20/min en reposo, sonidos anómalos a la auscultación), o el estado general se deteriora progresivamente.
Vuelta al trabajo tras el catarro
La regla general es: un día de descanso por cada día con fiebre, más un período de trabajo suave progresivo antes de retomar el entrenamiento normal. Volver al trabajo intenso demasiado pronto tras un catarro puede provocar complicaciones (miocarditis viral, infección bacteriana secundaria). En caballos de competición, respetar estos plazos de descanso es fundamental para no comprometer la temporada entera.