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Absceso de casco en caballos — Diagnóstico, drenaje y cuidados

El absceso de casco es una de las causas más frecuentes de cojera aguda grave en caballos. Un caballo que apenas puede apoyar un pie de un día para otro, sin ningún traumatismo visible, muy probablemente tiene un absceso.

¿Qué es un absceso de casco?

Un absceso de casco es una acumulación de pus dentro de la cápsula del casco, entre la suela o la muralla y el tejido vivo subyacente. Esa presión purulenta en un espacio cerrado produce un dolor muy intenso, de aparición típicamente brusca. El caballo puede pasar de caminar aparentemente normal a cojear gravemente (grado 4-5/5) en horas, sin ningún golpe ni traumatismo aparente.

Causas

Los abscesos de casco se forman a partir de bacterias que penetran por: grietas o separaciones de la línea blanca (el punto de unión entre la suela y la muralla), heridas de herrado mal ejecutado (clavo "aguijado" que roza estructuras sensibles), lesiones de suela por terreno pedregoso, o como complicación de una laminitis con rotación del pedal. La humedad y los cambios bruscos de terreno (seco-húmedo) favorecen el ablandamiento de los tejidos del casco y la entrada de bacterias.

Diagnóstico

El herrador o el veterinario detecta el absceso mediante la prueba de las tenazas (aplicando presión con las tenazas exploratorias en distintos puntos de la suela hasta identificar el punto doloroso) y la búsqueda visual de zonas de decoloración, separación de la línea blanca o manchas oscuras en la suela. El pulso digital aumentado en el miembro afectado y el calor en el casco son señales adicionales.

Drenaje y tratamiento

El tratamiento es el drenaje del absceso: el herrador o veterinario abre una pequeña vía de drenaje en el punto de máximo dolor (normalmente en la suela o en la línea blanca) para que el pus pueda salir. El alivio del dolor suele ser inmediato o en pocas horas tras el drenaje. Después se aplica un vendaje protector con povidona yodada, y en muchos casos se prescribe antibiótico sistémico. El caballo no debe trabajar hasta que el casco haya cicatrizado completamente (1-4 semanas).

Remojo previo al drenaje

Remojar el casco en agua tibia con sal o con povidona yodada durante 20-30 minutos antes de la intervención del herrador ablanda el tejido del casco y facilita el drenaje. En algunos casos leves, el remojo diario puede ser suficiente para que el absceso madure y drene espontáneamente por la banda coronaria (punto de transición entre el casco y la piel).