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Leasing de caballos: qué es y cómo funciona

El leasing ecuestre es una fórmula intermedia entre usar un caballo de la escuela y ser propietario. Puede ser una solución muy inteligente para jinetes que quieren un caballo propio sin asumir el coste y la responsabilidad completos de la propiedad.

¿Qué es el leasing de un caballo?

El leasing ecuestre (también llamado arrendamiento, alquiler a largo plazo, o en inglés, horse lease) es un acuerdo por el cual el propietario del caballo permite a otra persona usar el animal durante un período determinado a cambio de una compensación económica o de la asunción de los gastos de mantenimiento. El propietario conserva la propiedad del caballo; el «leasor» tiene derecho de uso pero no de propiedad.

Tipos de leasing ecuestre

Full lease (leasing completo): El leasor asume todos o la gran mayoría de los gastos del caballo (pensión, veterinario, herrador) y tiene uso exclusivo del caballo durante el período del contrato. El propietario puede o no recibir un pago mensual adicional. Half lease (semileasing): El leasor comparte el uso del caballo con el propietario u otro usuario, asume una parte de los gastos y tiene derecho a usar el caballo un número determinado de días por semana (habitualmente 3-4 días). Es la fórmula más frecuente en el mercado español.

¿Qué debe incluir el contrato de leasing?

Un buen contrato de leasing ecuestre debe especificar: duración del acuerdo, días y horas de uso del leasor, distribución de los gastos (quién paga la pensión, quién paga el veterinario ordinario y urgente, quién paga el herrador), limitaciones de uso (competición sí/no, quién puede montar el caballo además del leasor), procedimiento ante enfermedad o lesión grave del caballo, y condiciones de rescisión anticipada. Sin contrato escrito, el leasing ecuestre puede volverse una fuente de conflictos difícil de resolver.