La cuarentena: primer paso imprescindible
Antes de cualquier contacto con los caballos del grupo, el nuevo caballo debe pasar un periodo de cuarentena de al menos 2-3 semanas (4 semanas si viene de un entorno con historial de enfermedades infecciosas). Durante este tiempo se observa si desarrolla síntomas de enfermedad respiratoria, si sus vacunas están al día y si su estado de salud general es bueno. La cuarentena protege tanto al nuevo animal como a los que ya están en la cuadra.
El contacto gradual: primero a través de la valla
Una vez superada la cuarentena, el proceso de integración ideal empieza con contact visual y olfativo a través de una valla durante varios días. Los caballos pueden olfatearse, comunicarse y establecer una primera impresión sin riesgo físico. Esto reduce significativamente la intensidad de los conflictos cuando hay contacto físico directo.
La integración física: el momento crítico
El primer contacto físico directo debe hacerse en un espacio amplio (no en un paddock pequeño donde los caballos no pueden escaparse unos de otros), preferiblemente al exterior. Se recomienda hacerlo con 1-2 caballos del grupo primero, no con el grupo completo. Esperar a que el nuevo caballo haya explorado el territorio durante unas horas antes de introducir al resto del grupo.
Las peleas de jerarquía: cuándo son normales y cuándo intervenir
Cierto nivel de conflicto es normal e inevitable durante la integración: mordiscos, coces y persecuciones forman parte del proceso de establecer el nuevo orden jerárquico. Intervenir se hace necesario cuando: hay un caballo que acorrala a otro sin dejarle escapar, cuando las coces van dirigidas a zonas sensibles con intención de dañar, o cuando un caballo acapara toda la comida impidiendo al nuevo comer. En esos casos, separar temporalmente al agresor y reintroducirlo más tarde.