Señales de dolor en un caballo — Aprende a reconocerlas antes de que sea tarde

El caballo es un animal que oculta el dolor mejor que casi cualquier otro animal doméstico. Como presa en la naturaleza, mostrar debilidad es peligroso. Eso significa que cuando tu caballo muestra señales claras de dolor, el problema suele llevar tiempo. Aprender a detectar las señales sutiles es aprender el idioma del dolor equino.

La Equine Pain Face Scale: cómo evaluar el dolor facial

Investigadores de la Universidad de Nottingham desarrollaron la Equine Pain Face Scale (EPFS), una herramienta validada científicamente para evaluar el dolor en caballos mediante la expresión facial. Los indicadores que se evalúan son: tensión muscular alrededor de los ojos (párpado superior más tenso, cejas "fruncidas"), tensión en los músculos de la mandíbula y las mejillas, posición de las orejas (giradas hacia atrás o asimétricas), y tensión en la región de las comisuras de los labios. Un caballo con 3 o más de estos indicadores presentes tiene dolor de intensidad moderada-alta. Esta escala se puede aprender y usar en casa, aunque su interpretación correcta requiere práctica.

Señales de dolor agudo (cólico, lesión reciente)

El dolor agudo intenso produce señales difícilmente confundibles: el caballo se mira el flanco, rasca el suelo, se tumba y se levanta repetidamente (comportamiento de rolling), puede intentar tumbarse en posiciones anormales (patas arriba en el box), está inquieto e irritable, puede sudar a pesar de no haber trabajado, puede mostrar taquicardia y respiración acelerada. Estos son signos de cólico u otro dolor visceral agudo: llama al veterinario de urgencias.

Señales de dolor crónico: las más fáciles de perder

El dolor crónico (artritis, dolor de espalda, lesión tendinosa en evolución) se manifiesta de forma muy sutil y gradual. Las señales incluyen: cambio en el comportamiento habitual (caballo normalmente activo que se vuelve retraído), menor apetito sin causa digestiva aparente, resistencias en el trabajo donde antes no las había (rechazar el bocado, sacudir la cabeza al pedir el galope, negarse a saltar), cambios en la postura en reposo (apoyo irregular de las extremidades, cabeza más baja de lo normal), y reacciones desproporcionadas al tacto en zonas específicas (el caballo se aparta o mira cuando le tocas la espalda o los riñones). Si "de repente" tu caballo tiene mal comportamiento, piensa dolor antes que rebeldía.

Escala numérica del dolor: del 0 al 5

Una escala práctica para comunicar la intensidad del dolor al veterinario: 0 (sin dolor aparente), 1 (mínimo, ligera inquietud puntual), 2 (leve, comportamiento ligeramente alterado pero el caballo sigue comiendo y bebiendo), 3 (moderado, el caballo está claramente incómodo, puede que no coma, signos físicos presentes), 4 (severo, el caballo no puede descansar, sudoración, taquicardia), 5 (muy severo, colapso, incapacidad total de estar de pie). Del nivel 3 en adelante, el veterinario debe verlo con urgencia.