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Lenguaje corporal del caballo — Guía completa para leer lo que te está diciendo

El caballo no habla, pero se comunica constantemente. Sus orejas, su cola, la posición de su cuerpo, la tensión muscular de su cuello y la expresión de sus ojos te están dando información en todo momento. Aprender a leer ese lenguaje no solo mejora tu relación con tu caballo: puede salvarte de un accidente y te avisa de que algo va mal antes de que el veterinario lo detecte.

Las orejas: el indicador de atención más rápido

Las orejas del caballo son uno de los indicadores de estado emocional más fáciles de leer. Orejas hacia adelante y erguidas: atención e interés en algo frente al caballo, puede ser curiosidad o preparación para un susto. Orejas relajadas y caídas hacia los lados: relajación, puede indicar descanso o somnolencia pero también dolor en caballos que normalmente están alertas. Orejas hacia atrás y pegadas al cuello: advertencia de agresión inminente, peligro de morder o corcovear. Orejas moviéndose activamente en diferentes direcciones: el caballo está procesando mucha información del entorno y está alerta sin estar asustado.

La cola: termómetro del estado emocional

La posición y el movimiento de la cola también comunica: cola alta y bien llevada indica energía, excitación o disposición para el trabajo. Cola baja o entre las patas indica miedo, dolor o sumisión. Cola agitada lateralmente de forma brusca (no el movimiento natural al trote): frustración, irritación o incomodidad. Si el caballo agita la cola repetidamente durante el trabajo, está comunicando que algo le molesta (puede ser la fusta, la ayuda de pierna, la silla, dolor de espalda, o simplemente un insecto). Cola completamente rígida durante el trabajo puede indicar tensión de la espalda.

Los ojos: la ventana al estado interno

El blanco del ojo visible (la esclerótica) en un caballo que normalmente no lo muestra es una señal de alarma: el caballo está asustado o en estado de alta excitación. Un ojo blando, con el párpado superior ligeramente caído, indica relajación y confianza. Un ojo duro y fijo, mirando a un punto concreto con los músculos del cuello tensos, precede normalmente un susto o una reacción de huida. Aprende a distinguir el "ojo blando" del "ojo duro" en tu caballo: es de los indicadores más fiables de su estado emocional.

Señales de dolor que todo propietario debe reconocer

El caballo en dolor raramente "grita": la mayoría de las señales de dolor son sutiles y fácilmente confundidas con mal comportamiento. Las señales de dolor crónico incluyen: expresión facial tensa (ceño fruncido, músculos alrededor de los ojos y la nariz contraídos, lo que se evalúa con la Equine Pain Face Scale), cambio en el comportamiento habitual (caballo normalmente activo que se vuelve letárgico, o dócil que se vuelve esquivo), resistencia o evasión al trabajo que antes hacía sin problemas, sudoración sin relación con el esfuerzo o la temperatura, y menor apetito sin causa digestiva aparente. Si tu caballo "de repente" tiene mal comportamiento, piensa en dolor antes que en desobediencia.

Cómo saber si un caballo está relajado y feliz

Un caballo relajado y en bienestar muestra: músculo bajo el ojo blando (no contraído), boca ligeramente entreabierta o masticando, respiración regular y sin tensión, postura relajada con el peso distribuido en las cuatro extremidades, exploración activa del entorno con curiosidad (no con miedo), y disposición para el contacto humano. Un caballo que se acerca voluntariamente a ti, que te olfatea con curiosidad y que acepta el contacto en la zona de la cara y el cuello sin tensión, está mostrando confianza. Un caballo que siempre te da la cola, que levanta la cabeza cuando te acercas o que se aleja si puede, está comunicando estrés o falta de confianza que merece atención.