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Inteligencia emocional en los caballos: ¿qué saben sentir?

La inteligencia emocional del caballo ha pasado de ser una intuición de los jinetes a ser un campo de investigación científica activo. Los hallazgos de los últimos años han cambiado profundamente la comprensión del caballo como ser sintiente.

¿Pueden los caballos leer las emociones humanas?

Sí, con una precisión sorprendente. Investigaciones de la Universidad de Sussex y del Instituto Hartpury (Reino Unido) han demostrado que los caballos son capaces de distinguir expresiones faciales humanas de ira, miedo, alegría y tristeza en fotografías, y de reaccionar de forma diferente ante cada una. Ante fotografías de rostros humanos enfadados, los caballos mostraban mayor activación del sistema nervioso simpático (mayor frecuencia cardíaca, más actividad del ojo derecho, que procesa las emociones negativas) que ante rostros sonrientes. Esto implica que el caballo no solo percibe las emociones del humano que está frente a él: puede hacer inferencias sobre el estado emocional de una persona antes de interactuar con ella.

Empatía entre caballos

Los caballos muestran comportamientos consistentes con la empatía hacia otros miembros de su grupo. Cuando un miembro del grupo está estresado (por una separación, por un procedimiento veterinario, por un sonido aterrador), los demás caballos cercanos muestran elevación de la frecuencia cardíaca y comportamientos de vigilancia aunque ellos mismos no estén expuestos al estímulo estresante. Este «contagio emocional» es la forma más básica de empatía y está bien documentado en caballos.

Implicaciones prácticas para el manejo

Si el caballo lee las emociones humanas, el estado emocional del jinete o cuidador importa mucho más de lo que se pensaba. Un jinete ansioso transmite esa ansiedad al caballo. Un cuidador que llega al establo de mal humor eleva el nivel de estrés de los caballos. La equitación mindful o consciente, que incorpora el control del propio estado emocional del jinete como parte del entrenamiento, tiene una base científica sólida.