Primero descartar el dolor
Un caballo que de repente deja de querer avanzar, especialmente si el comportamiento es nuevo, debe ser evaluado por el veterinario antes de asumir que es un problema conductual. Las causas físicas más frecuentes de resistencia a avanzar son: dolor de espalda o de riñones (exacerbado por la acción del asiento del jinete), úlceras gástricas (el peristaltismo aumenta con el ejercicio y duele), problemas articulares en los miembros posteriores (que hacen doloroso el empuje hacia adelante), o una silla mal ajustada que presiona en puntos sensibles.
El encabritado: un riesgo serio
El encabritado (rear) es la forma más peligrosa de resistencia a avanzar: el caballo se eleva sobre sus patas traseras con el jinete encima. Es potencialmente mortal porque el caballo puede perder el equilibrio y caer hacia atrás. Cualquier caballo que encabrita debe ser evaluado veterinariamente de inmediato (el encabritado suele indicar dolor o miedo intenso) y el trabajo con él debe interrumpirse hasta identificar la causa.
Causas conductuales
Si el veterinario descarta el dolor, las causas conductuales pueden incluir: miedo a un objeto o lugar específico en el recorrido (el caballo asocia ese punto con algo negativo), falta de impulsión básica (el caballo no ha sido educado a responder con energía a la ayuda de pierna), o aprendizaje negativo (el comportamiento de pararse ha funcionado en el pasado para evitar el trabajo y el caballo lo repite).
Abordaje correcto
Para el problema conductual (una vez descartado el dolor): la reactividad a la pierna se trabaja en tierra primero (con la fusta o la cuerda de longueur), construyendo la respuesta al impulso adelante antes de montarlo. En la silla, la fusta se usa como recordatorio del significado de la pierna, nunca como castigo. La progresión debe ser gradual y siempre buscando el éxito para terminar la sesión en positivo.