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Caballo que se encabrita — Causas, seguridad y cómo abordarlo

El encabritado (rear) es uno de los comportamientos equinos más peligrosos para el jinete. Entender sus causas y saber cómo reaccionar correctamente puede ser la diferencia entre un accidente grave y una situación controlada.

¿Por qué se encabrita un caballo?

El encabritado es fundamentalmente un comportamiento de resistencia extrema que ocurre cuando el caballo no puede o no quiere avanzar y el jinete insiste. Las causas más frecuentes son: dolor (espalda, boca, silla, articulaciones traseras), miedo intenso ante algo que el caballo quiere evitar, frustración o equitación con demasiada presión sin salida hacia adelante, y en algunos casos, aprendizaje: el caballo descubrió que el encabritado funciona para evitar el trabajo y lo repite.

La regla de oro: nunca tirar de las riendas cuando el caballo se encabrita

El error más peligroso cuando un caballo se encabrita es tirar de las riendas hacia atrás. Eso hace que el caballo pierda el equilibrio hacia atrás y puede caer encima del jinete. La reacción correcta es: soltar las riendas inmediatamente (dejarlas largas o soltar una mano al cuello del caballo), inclinarse hacia adelante sobre el cuello del caballo para bajar el centro de gravedad y ayudar al caballo a no perder el equilibrio, y cuando el caballo baje las manos al suelo, volver a retomar el control con las riendas y las piernas.

Cuándo es urgencia veterinaria

Un caballo que nunca encabritaba y empieza a hacerlo debe ser evaluado por el veterinario inmediatamente: el encabritado de aparición reciente es casi siempre una señal de dolor. Las causas más frecuentes son dolor de espalda (capa lumbar, articulaciones intervertebrales), problemas de corvejón o babilla que hacen doloroso el impulso hacia adelante, o silla mal ajustada que presiona en la zona de los riñones.

El encabritado como vicio

Si el veterinario descarta el dolor y el encabritado está establecido como hábito, el trabajo debe ser supervisado por un profesional experimentado. El abordaje pasa por recuperar la confianza básica y la respuesta a la pierna mediante trabajo en tierra, y retomar la monta de forma muy progresiva. Un jinete principiante no debe intentar corregir un encabritado por sus propios medios.