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Cómo saber si una silla le sienta bien al caballo — Guía práctica

Una silla mal ajustada es la causa de muchos problemas de comportamiento y rendimiento en los caballos: resistencias, encabritamientos, pérdida de impulsión, rechazo al montador o simplemente una espalda tensa que limita el movimiento. El problema es que los caballos no pueden decirte que la silla les duele, así que debes aprender a leer las señales.

Las señales de alarma más claras

Hay señales que deben hacerte revisar el ajuste de la silla inmediatamente. Si tu caballo pone las orejas hacia atrás, muerde el aire, mueve la cola o se tensa cuando le colocas la silla o le aprietas la cincha, está comunicando malestar. Si al montar muestra resistencia a avanzar, se encabrita al pedir impulsión, o su trote o galope son tensos y sin swing en el dorso, la silla puede ser la causa. Si después de trabajar observas zonas de pelo revuelto o mojado de forma asimétrica bajo la silla, es una señal de presión irregular.

Cómo comprobar el ajuste del árbol

Coloca la silla sin manta en el lomo del caballo en su posición correcta. Comprueba que puedes pasar al menos dos o tres dedos entre la borrén delantera y la cruz del caballo: si no caben, el árbol es demasiado estrecho. Mira desde atrás: el canal central de la silla debe mantenerse abierto a lo largo de todo el recorrido, sin tocar la columna vertebral. La silla no debe balancear lateralmente: si lo hace, el árbol es demasiado ancho.

El contacto de las almohadillas

Las almohadillas deben contactar con el lomo del caballo de forma uniforme a lo largo de toda su superficie. Para comprobarlo, desliza la mano plana entre la almohadilla y el lomo del caballo: debes sentir una presión uniforme en todos los puntos. Si hay zonas donde la mano entra sin resistencia, hay un punto de presión en otro lugar. Los puntos de presión concentrada, especialmente detrás de la cruz y en el área del ángulo de la escápula, son los más problemáticos.

La posición de la silla sobre el lomo

La silla debe colocarse de forma que el árbol no interfiera con el movimiento de la escápula. Coloca los dedos en la parte trasera de la escápula y pídele a alguien que mueva la pata delantera hacia adelante: la escápula se moverá y debes asegurarte de que la silla no la obstruye. La silla demasiado adelantada —el error más común— bloquea el movimiento de la escápula, acortando el paso y causando tensión en los músculos del cuello y hombro.

El balance: ¿la silla está nivelada?

Una silla bien ajustada debe estar nivelada cuando se observa de lado: el asiento debe estar en posición horizontal, sin hundirse hacia adelante (árbol demasiado ancho) ni hacia atrás (árbol demasiado estrecho). Una silla que no está nivelada sitúa al jinete en una posición desequilibrada que interfiere con sus ayudas y, a largo plazo, puede causar desequilibrios musculares en el caballo.

Cuándo llamar a un profesional

Si tienes dudas sobre el ajuste de la silla, lo más sensato es consultar con un guarnicionero especializado o un fisioterapeuta ecuestre. El coste de una revisión (30-80€) es insignificante comparado con el coste de tratar una lesión de espalda causada por una silla mal ajustada. Revisa el ajuste al menos una vez al año, y siempre que el caballo cambie de peso o de condición muscular.