El traje de campo o de trabajo del rejoneador
El traje habitual del rejoneador está basado en la indumentaria de la tradición ecuestre andaluza y portuguesa, que es la cuna del rejoneo moderno. Se compone de: chaquetilla o calona de corte corto y entallado (en color oscuro, habitualmente gris plomo, negro o verde oscuro), pantalón de montar o zahones de cuero o tela resistente, camisa blanca con corbata o pañuelo al cuello, sombrero cordobés o montera (según la tradición familiar del rejoneador), y botas de montar altas de cuero, habitualmente negras o marrones.
El traje de gala o de corrida
En las corridas de rejoneo formales, el rejoneador viste un traje más elaborado. Los rejoneadores portugueses suelen llevar el traje de campaña portugués (casaca de terciopelo, calzón blanco y tricornio), mientras que los rejoneadores españoles optan por versiones más cercanas a la estética de la doma vaquera andaluza con mayor ornamentación. El color del traje identifica al rejoneador y es parte de su imagen de marca: Pablo Hermoso de Mendoza ha popularizado el negro con bordados en plata; Lea Vicens, el rojo y el dorado.
La montera del rejoneador
La montera es el elemento más reconocible del vestuario del rejoneador. A diferencia del matador de toros a pie, el rejoneador lleva la montera con visera para protegerse del sol y para que no vuele durante los galopes. Las monterillas de rejoneo modernas cumplen también una función de protección gracias a su estructura rígida interior.