El protagonista principal
En el toreo a pie, el torero es el centro de toda la atención: él cita al toro, maneja la capa y la muleta con sus propias manos, y ejecuta todas las suertes en contacto directo con el animal. En el rejoneo, el protagonista compartido es el binomio caballo-rejoneador: muchos aficionados al rejoneo sostienen que el caballo es, en realidad, el verdadero protagonista, y que el arte del rejoneador se mide en gran parte por lo que es capaz de mostrar con su montura.
Los instrumentos
El torero de a pie trabaja con la capa (magenta y oro) en el tercio de quites, la muleta (paño rojo con palillo) en el tercio de muerte, y la espada para matar. El rejoneador trabaja con los rejones de castigo, las banderillas y el rejón de muerte, todos ellos instrumentos que se manejan desde el caballo. No hay capa ni muleta en el rejoneo.
El tercio de varas
En el toreo a pie, el tercio de varas lo ejecuta el picador montado a caballo (un caballo especialmente protegido con el peto). En el rejoneo, el propio rejoneador pica al toro desde el caballo con sus rejones de castigo, lo que elimina la figura del picador y hace que toda la actuación ecuestre recaiga sobre el rejoneador.
El ruedo y el formato
Los toros utilizados en el rejoneo suelen ser de menor peso y casta que los de las corridas a pie, porque el trabajo a caballo requiere que el toro embista de forma más lineal y repetida. Las corridas de rejones son habitualmente mano a mano (dos rejoneadores) o de cuatro rejoneadores en festival. La duración del espectáculo es similar a la de una corrida de toros convencional.
El público
El público del rejoneo tiende a tener un perfil algo diferente al del toreo a pie: muchos aficionados ecuestres que no siguen el toreo convencional sí disfrutan del rejoneo por el componente ecuestre. En el sur de España (Andalucía, Extremadura) el rejoneo tiene una afición muy consolidada. Las ferias del norte suelen tener menos tradición rejoneadora.