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¿Qué es un chukker en el polo? — La unidad de tiempo del partido

El término 'chukker' es una de las primeras palabras que aprende quien se acerca al polo, ya que es la unidad fundamental de tiempo en la que se divide un partido. Entender el chukker ayuda a seguir el ritmo del juego y a comprender la importancia de la caballería.

Definición y duración

Un chukker (también escrito chukka) es cada uno de los períodos de juego en los que se divide un partido de polo. Cada chukker tiene una duración de 7 minutos de juego efectivo. Cuando se cumple el tiempo, suena un gong o bocina, y el juego continúa hasta que la pelota sale de banda o se detiene el juego por alguna razón reglamentaria. Existe un segundo aviso a los 7 minutos y 30 segundos, momento en que el juego se detiene definitivamente aunque la pelota esté en movimiento.

¿Cuántos chukkers tiene un partido?

El número de chukkers varía según el nivel del partido: los partidos de iniciación y amateur suelen tener 4 chukkers; los partidos de nivel medio-alto tienen 6 chukkers; los partidos de las grandes competiciones internacionales (como el Open de Palermo en Argentina o el Gold Cup en Cowdray, Reino Unido) tienen hasta 8 chukkers.

Por qué se cambia de caballo entre chukkers

Entre cada chukker hay un descanso de 3-4 minutos durante el cual los jugadores cambian de caballo. El polo es un deporte de una intensidad física enorme para el caballo: galopadas cortas y explosivas, paradas bruscas, giros rápidos. Un caballo no puede mantener ese nivel de rendimiento durante más de 7 minutos seguidos sin fatigarse. Los mejores jugadores tienen varios caballos para un mismo partido, lo que supone una ventaja competitiva enorme.

El descanso entre el tercer y cuarto chukker

En los partidos de alto nivel, el descanso entre el tercer y cuarto chukker suele ser más largo (10-15 minutos). Es el momento en que el público puede acceder al campo para participar en la tradición del divot-stomping: pisar los terrones de hierba levantados por los cascos de los caballos para mantener el campo en buenas condiciones. Es una tradición social tan característica del polo como el propio deporte.