La resistencia aeróbica del jinete
Una prueba de endurance de 80 km puede durar entre 6 y 9 horas de marcha efectiva. El jinete no está sentado pasivamente: mantiene el equilibrio, absorbe el movimiento, ajusta constantemente su postura y gestiona las riendas y las ayudas. El gasto energético del jinete de endurance es significativo. El entrenamiento aeróbico complementario (ciclismo, natación, carrera) mejora la capacidad del jinete de mantenerse activo y alerta durante las horas finales de la prueba.
El core: la base de la posición
La musculatura del core (transverso abdominal, oblicuos, multífidos) es la que permite al jinete mantener una posición estable sobre el caballo durante horas sin fatigarse ni descompensarse. Un core débil lleva al jinete a apoyarse en las riendas o en el pomo de la silla para mantenerse, lo que incomoda al caballo y puede empeorar su rendimiento. Pilates, yoga, trabajo funcional de core o simplemente planchas y trabajo de suelo son complementos muy eficaces.
La flexibilidad de cadera y piernas
Horas de silla exigen una cadera y unos isquiotibiales flexibles para mantener la pierna larga y el asiento profundo sin tensión. El estiramiento regular de flexores de cadera, cuádriceps e isquiotibiales, realizado diariamente o después de cada sesión de equitación, reduce la rigidez que se acumula en las horas de monta.
La resistencia a los elementos
El jinete de endurance debe estar preparado para competir bajo lluvia, viento, sol intenso y frío. El entrenamiento al aire libre en condiciones variables, el equipamiento adecuado (ropa técnica de secado rápido, protección solar, hidratación propia) y la gestión de la alimentación e hidratación del jinete durante la prueba son aspectos prácticos que influyen en el rendimiento.