Partes de la silla vaquera y para qué sirve cada una
La silla vaquera tiene una estructura más compleja que la inglesa. El fuste (el armazón interno de madera o fibra) define la forma de la silla; el pomo delantero (perilla) es el saliente frontal característico de la silla western e ibérica, donde en el trabajo de ganadería se enganchaba el lazo; los fustes o remos laterales son los apoyapiernas que guían la posición de la rodilla; el aculatero o asiento trasero es el respaldo posterior que da seguridad al jinete en los stops y giros bruscos; y los estribos son largos y planos para el pie completo. La silla vaquera española difiere de la western americana en que suele ser más ligera, con menor decoración y con el aculatero menos pronunciado.
Materiales: cuero vs sintético
Las sillas vaqueras de cuero son el estándar de calidad: más duraderas, mejor aspecto con los años, se adaptan al jinete con el uso. El cuero de vacuno curtido al vegetal es el de mayor calidad y mayor precio. Las sillas sintéticas son más económicas, resistentes al agua y de fácil limpieza, adecuadas para uso cotidiano e iniciación, pero no tienen el tacto ni la durabilidad del cuero. Para competición, el cuero es la norma.
Marcas españolas de referencia en sillas vaqueras
España tiene una tradición sólida de guarnicionería vaquera. Las marcas con mayor prestigio en el mercado nacional son: El Vaquero (Córdoba), con décadas de tradición en sillas de competición; Zaldi, que ofrece también líneas de silla vaquera de alta calidad; artesanos individuales de Jerez, Sevilla y Córdoba que fabrican sillas a medida con cuero de primera calidad. Para iniciación, fabricantes portugueses como Lusitano Saddlery ofrecen buena relación calidad-precio. Una silla vaquera de competición de calidad cuesta entre 600 y 2.000 euros; las de iniciación de cuero, entre 300 y 600 euros.
Cómo probar una silla vaquera antes de comprarla
El asiento debe tener el ancho correcto para tus caderas: no tan estrecho que pellizque, no tan ancho que no puedas seguir el movimiento del caballo. La profundidad del asiento determina cuánto "te sujeta" la silla: más profundo da más seguridad pero menos libertad de movimiento. Si es posible, prueba la silla montado en tu caballo antes de comprarla: una silla que se ve bien en el caballete puede sentirse completamente diferente en movimiento. Nunca compres una silla vaquera sin haberla probado físicamente a menos que sea de un fabricante que conozcas bien.